Capitulo 52

2018 Palabras
Capítulo 52 Atada  Bajo los besos hasta su cuello mientras jala de mi cabello para intentar acercarme más a su cuerpo. —Silas —jadea cuando dejo de besar su cuello, soplo observando su piel erizarse mientras gime —¿Quieres poder caminar mañana? —susurro, de esa forma no han fácil escapará por la mañana y seré todo un caballero llevándola a cada, suelta un jadeó Parece que le gusta la idea de sentirme mientras da cada paso.   —Quiero tenerte dentro —logra contestar Sus mejillas están sonrojadas y no es por qué esté avergonzada, puedo dar fe por la humedad que se siente contra mis pantalones. La agarró de la cintura y la elevó de esa manera sus piernas se envuelven en mi cintura. Sus manos van a mis hombros y comienza a repartir besos en mi cuello dejando algunas succiones, mientras me muevo a la habitación que me fue asignada. Aunque Alexis dijo no sexo en mi departamento, lo hizo más bien por Cameron y su fama. Golpeó la puerta para que se abra y vuelvo a patear la para cerrar. La dejé caer en la cama y me coloco sobre ella. —Has sido una niña grosera Gales —la regalo, mis manos recorren su cuerpo deteniéndose en sus pechos donde aprieto sintiendo su pezón duro. —¿Qué piensas hacer? —me reta, Gales la masoquista me pide a gritos ser azotada  Mueve la cadera rozando, creo que con esto podríamos llegar los dos al clímax. Gruño obteniendo un jadeó de su parte. —Es lo que los amigos hacen, te daré unos azotes hasta que mis manos duelan mientras te corres —le explicó lo que le haré, observó cómo mis palabras tiene un efecto en ella. Sonrió, esta es la parte de ella que solo yo conozco y me siento tan poderoso de que Gales se derrita en mis manos,  gime en respuesta Me alejo de su cuerpo para comenzar a quitar el cinturón es lo que usaré en estos momentos. Estoy al pendiente de cada reacción de su cuerpo, puedo detenerme cuando ella lo desee. Pasa su lengua por su labio cuando observa mi erección, hoy ella no hará de las sullas.  Agarro su mano para ayudarla a levantarse y le ayudo a quitar el pedazo de té la que nos estorba me alegra que no esté sucio, acaricio su piel a mi paso observando como se riza. No trae bar, jugueteo con sus pezones, así solo la dejo con la tanga. Agarro cada una de sus manos para acomodarlas en el cinturón para tenerla inmovilizada, es lo suficientemente para no hacerle daño. Me observa mientras lo hago. La verdad es que no había hecho esto aunque, sin embargo, sé hacer amarres, una de las clases de Goldon y lo agradezco en estos momentos, sé identificar los niveles de dolor a utilizar. —Palabra mágica —murmuro cuando considero que ya está listo —Azul —dice con una sonrisa emocionada  Comienzo a quitar mi ropa de manera lenta mientras ella comienza a hacer fricción entre sus piernas. Quedo desnudo frente ella.  Observo su intención cuando mueve las manos, sin embargo, no se lo permito agarrando del cinturón y tiro de el para que se levante y me siento, le ayudo a colocarse sobre mis piernas, sus pechos quedan al aire igual que su culo. Con mi pie sostengo el cinturón para que no se mueva y uso mi brazo en sus piernas. Quitó la pequeña tanga pasándola por sus piernas. Paso mis dedos por sus pliegues sintiendo lo húmeda que esta, podría entrar en un solo empuje. Dejo caer el primer azote, suelta un pequeño grito que termina en un gemido. Dejo caer uno más en su otro glúteo, están tomando ese color rojizo. Le doy unos masajes para que el dolor se disperse y paso mis dedos sintiendo la humedad aumentar. Dejo un pequeño pellizco en su clítoris y uno de mis dedos entra, obtendré un orgasmo de esta manera, mi pene esta bajo sus pechos, es una posición ventajosa, puedo sentir sus pezones endurecerse. Dejo caer otro azote con mi mano libre. Su v****a comienza a apretar mis dedos, decido ejercer un poco más de fuerza. Hasta que llega al orgasmo. Quito mi pie del cinturón y con cuidado la coloco en la cama, abre las piernas para que me acomode entre ellas, bajo su mirada llevo mis dedos a mi boca para saborearlos. Intenta mover las manos, sin embargo, el cinturón se lo impide. Lo agarro y lo coloco sobre su cabeza, me agacho a la altura de sus pechos. Dejo una succión alrededor hasta que me apodero del pezón. Succiono y paso la lengua para terminar con un mordisco. Comienzo a subir dejando algunas marcas hasta llegar a sus labios, le devuelvo el beso desesperado, paseo mi pene sobre sus pliegues llenándolo de su humedad.   Mueve la cadera pidiéndolo y abre un poco más las piernas. Sonrió. Comienzo a entrar poco a poco, se siente apretada, pensé que era mi imaginación, escucho su jadeo, alzo la mirada para observarla quizá le hice daño, sin embargo, el gemido elimina esa posibilidad. —Maldición, solo fue unas semanas y estás tan apretada —murmuro, debo controlarme o terminaré esto de una forma vergonzosa —Silas —ronronea alcanzando mi cuello para dejar un beso húmedo  —Dame un minuto nena —susurro cuando logro relajarme ahora si —¿Necesitas la pastilla? —se burla pestañeando varias veces, le doy una sonrisa cínica Salgo de su cuerpo solo dejando la punta y entro de forma rápida, llegando lo más hondo que puedo. Ahora si es seguro que mañana me sienta y no nada más hablo de los azotes. Gime de manera escandalosa y tapa su rostro avergonzada, sin embargo, pronto lo descubre permitiéndome verla. —Espero que no necesites caminar mañana —susurro en su oído comenzando a moverme Sus manos van ami espalda y parece querer mover sus mansos, la necesidad de rasguñar esta ahí así que me muevo más rápido haciendo que se pierda en él place aunque sigue tirando es menos. Ahora reflexiono en el bebe y que puedo lastimarlo, mierda la azote. Me doy cuenta de que me está mirando hay deseo en su mirada si mis cálculos son correctos apenas es un chícharo y no podría lastimarlo, ¿En qué estás pensando Silas?. —Más —exige  Su cuerpo desprende gotas de sudor que hacen que se vea más caliente de lo que parece, es lo que necesito para desviar mis extraños pensamientos y enfocarme en ella. Bajo mis labios para darle atención a sus pechos. Juego con sus pezones para dejar una pequeña mordida que la hace jadear. —Soy el único que puede darte todo hasta más de lo que no sabías que necesitabas —suelto y me sorprendo cuando lo hago, lo pensé más no quería decirlo, suena a un machote, sin embargo, su piel se eriza le gusta lo que escucho, eso es suficiente.  Gime fuerte y arquea la espalda cuando es invadida por su orgasmo. Suelto un gemido cuando su v****a me aprieta exigiendo que me libere y así lo hago. Dejo caer un poco de mi cuerpo sobre el suyo. Desabrocho el cinturón dejándola libre, no pierde el tiempo para abrazarme acurrucándose contra. —Te amo —murmura adormilada lo que hace que me levante, sin embargo, ella esta profundamente dormida Estoy seguro de que la escuche, salgo de ella y me muevo para acomodarla en la cama, la cubro con la sabana y me recuesto a su lado, tan pronto como lo hago ella ya esta casi sobre mí.  —Yo también te amo —murmuro dándole un beso en la frente  La abrazo fuerte contra mí hasta que me quedo dormido. Un  fuerte pitido hace que me levante de golpe, suelto un gruñido y cuando me doy cuenta Gales no esta se ha ido y ni cuenta me di, alcanzo el aparato y lo llevo a mi oído cuando leo su apodo Gatita, se me ocurrió después de mi última referencia. —Te has ido —la acuso, mi voz sale rasposa y ronca Podría decir que estoy crudo, sin embargo, afirmaré que es el efecto de lo que me dieron. Escucho sus tacones su el aire así que sé que no lograré alcanzarla si lo intento. —Mi amor, El vigilante me está preguntando cuanto cobre —la escucho decir con voz melosa y su tono me prende, sin embargo, lo que dijo no lo hace quiero golpearlo Cuelga, sabe que haré algo, creo que de manera inconsciente Gales sabe que haría por ella y no tiene dudas en usarlo a su favor. Tecleo el mensaje de hoy “4 Días para tenerte, ¿Aún consideras que necesito la pastilla?”, bromeo y rio mientras escribo. Me quedo dormido de nuevo hasta que algo frío hace que me levante de golpe alejándome del extraño, sin embargo, no logro moverme muy lejos, Cameron está aquí así que me relajo aunque no tanto cuando me mira preocupado. —¿Te ayudo a vestirte? —murmura Niego volviendo a intentar levantarme, no soy una persona enfermiza y por la actitud de Cameron me veo fatal. —Sheila dijo que vio a la chica que iba contigo colocar algo en tu bebida —dice, termino de colocar mi pantalón y una playera y busco mi sudadera hasta que pienso en que Gales se la llevo —Almohada —dice fingiendo una tos Regreso a mirar donde dice y encontró la tanga de Gales, me acerco y la guardo en mi pantalón para volver a acostarme. —Gales no sería capaz de eso —escucho gritar a alguien tras la puerta  Regreso a mirar a Cameron que sonríe. —Puedes pasar, ya se vistió —confirma y es como la chica de ayer, Candela aparece  —Gales no es así, de hecho me sorprende la facilidad con la que se fue contigo —determina, pero su mirada se detiene en mi cuello  Regreso a mirar a Cameron que ríe. —Gales estuvo aquí —dice picando mi cuello, comienzo a hacer memoria y no recuerdo —También vi una en tu abdomen —levanto la playera y en efecto hay una marca de un beso y un chupón —Tu espalda se ve intacta —bromea levantándose  Me levanto para seguirlos, mi cuerpo duele con cada movimiento además de que mi cabeza duele, esto es peor que una cruda. —Esta vez la até —confieso con una sonrisa —¿Eres el papa de bebe? —se da la vuelta de repente y evito siquiera tocarla lo que hace que casi caiga  —De los 4 —agrego rodeándola, me observa sorprendida —Quiero tatuarme —afirmó levantando la playera para ver el beso que dejo Gales, me doy cuenta de que tengo una más abajo ¿Cómo no sentí cuando me asalto?, además de que soy un oso sobre ella al dormir, creo que gracias a los efectos puedo escapar.  —Conozco un tatuador —llama mi atención Candela —Primero recupérate —me regaña Cameron  Nunca en lo que he vivido he pensado en un tatuaje lo considero doloroso, sin embargo, me gusta como se ve su labial en mi piel, después del almuerzo me siento mejor, no quiero bañarme porque esto arruinaría mi piel. Candela nos guía al salón de tatuajes, observo el lugar buscando confianza hasta que un pelirrojo aparece, es delgado y sonríe de forma sincera. Se ha ganado mi confianza, grita ingenuidad a metros. Después de darle órdenes de como lo quiero y observar como busca el color más exacto al labia, me agrada. Ha hecho un diseño de una libélula sobre el beso. Con una hoja u un líquido que coloca en el que tengo en el cuello, busca obtener las marcas exactas. Siento el escozor, supongo que elegí mal sitio, quiero gritar, pero me contengo, Silas recuerda, te encantara verlo además de que Gales se volverá loca. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR