Capitulo 49

2000 Palabras
Capítulo 49 La orca —¡Silas! —grita cuando me encuentra. Me dejó caer tratando de recuperarme Pasa su brazo por su hombro y me ayuda a levantarme para llevarme a su patrulla. Observó como mi casa se cae mientras tomo agua y respiró aire fresco para mis pulmones. Hago una línea con los labios, quiere guerra se la daré. Sé que no soy nada contra todos sus contactos o el dinero aunque en dinero soy superior si lo vemos de alguna forma. —Es un hombre con contactos —dice recargando sé en la patrulla observando en el mismo punto  —Imagínate que esto es porque le di una paliza, en cuanto se entere de que su esposa espera un hijo mío —me burló, se a quién recurrir —¿Amor? —me mira, sin embargo, parece haber esperanza, es como si me quisiera enamorado o tras alguna falda  Su mirada me descoloca, la mayoría de las veces ha sido un hombre serio y sin emociones hasta que su esposa está en el radar por lo que me hace flaquear  —Estoy loco por ella —confirmó. Eso lo hace sonreír, es lo que esperaba. —El amor hace cosas locas por las personas —me sonríe de forma paternal  Me lleva a su casa y me encuentro a su esposa lista para recibirnos. Sé que llamo a mi hermano y que pronto estará aquí. Leila me sirve una taza de chocolate, me dejó caer en sus piernas mientras acaricia mi cabello. —Me enamoré —suspiro  —Me alegra mi niño —dice con un chillido que casi me ensordece  Nana es la mujer que me educó una parte mi confidente y solapadora en mis travesuras, es lo que la hace diferente a Leila que tiene un don maternal que me hace sentir a gusto es al lugar que correría si Gales un día me abandonará. El sonido de la puerta siendo tocada nos alerta, dejó la taza en la mesa. El sheriff Galton se acerca a la puerta y la abre. Fray corre hasta mí para escanear es cuando observó a un hombre alto de traje, cabello n***o, corto y ojos de igual tono cuando se encuentra con mi mirada. Es ancho un poco más que yo. Llega junto a Fausto, que igual que él me escanea. Los observó por segunda vez, considero que son personas de confianza si Fray les permitió venir. Fausto sigue midiéndome, así que le sonrió fallo la última vez. En cuanto el hombre sonríe reconozco ese gesto, es el padre de Gales. Maldición mis niños, no tengo donde tenerlos y no solo eso no tengo nada. —Ni una palabra a Gales —los señaló  —Mucho gusto, mi nombre es Joe y soy el padre de Gales —se presenta extendiendo su mano, maldición todo en el hombre grita intimidación —Traje a dos de tus hijos, Jack se quedó con Gales —me explica de manera rápida —Y tu auto —agrega, chasqueando los dedos, asiento. Así que Jack no quiso venir y lo entiendo, aún no nos conocemos. —Ya sé dé donde saco Gales sus aires de grandeza —estrecho su mano, él parece sorprendido  —¿Gales? —está incómodo en preguntar, me encojo de hombros  —Déjeme decirle que su hija está loca, un momento es un gatito queriendo que lo acaricien en otro me está rasguñándome para terminar sintiéndose la última coca en el desierto —bromeo —No deberías comparar a Gales con animales —Fray alza las cejas divertidas  —Se lo dije y solo se burló diciéndome que pues me aguante —suelto un bufido indignado  —Creo que debemos movernos, vamos tarde a una cita —dice Joe divertido  Me encaminó despidiéndome de Leila que me da un último abrazo, sin embargo, Galdón me jala del cabello para que me agache a su altura, ya que es casi una cabeza más baja. —Mantente como un rato, sigue siendo escurridizo —demanda, asiento entendiendo, luego me entrega una cuchilla, lo guardo en mi pantalón  —Usted lo entrenó —Fausto parece interesado —Sí sargento —se burla Fausto lo observa tratando de descifrar algo, sin embargo, no creo que encuentre nada. Fray me jala para ir al auto donde me toca ir en la parte de atrás con Fausto, mi hermano y el que supongo es el padre de Gales hablan del plan. Llegamos al siguiente pueblo y observé a Luis muy confiado hasta que me vio, mando un beso. —Sabes si me hubieran dejado matarlo, quizá no pasemos por esto —gruño observando a Fray que no se inmuta por mi mirada  —Si, pero —se detiene mientras me escanea buscando alguna excusa  —Tengo un enorme jardín, ¿Conciencia?, no dormiré una noche —me burlo, siento que me estoy saliendo de control, tomo algunas respiraciones  —Entonces no te declararás culpable —dice quien ahora Joe  Desde que veníamos en el auto y escuché que me declarara culpable los cuestioné, sé que lo soy, sin embargo, quiero ser inocente. Puedo hacer bien el papel. Observó a Joe teclear en su teléfono hasta que logró recuperarme.  —Silas, no puedes perder el control ahora —me regaña Fray  —De verdad que trato —murmuro  —¿Estás loco? —llama mi atención Fausto  —Yo diría que soy enérgico —bromeo, volviendo en mi Joe habla mientras se aleja hasta que vuelve y me extiende el teléfono. Lo observó con los ojos entrecerrados me ha acusado, solo hay una persona que me metería en cintura. Hago una mueca y observó de él al teléfono, lo extiende presionando más. Regreso a mirar a Fray que sonríe y niega. Maldición estoy odiando este sentimiento, suspiro y llevó el aparato a mi oído.   —No pienso —comienzo, pero me interrumpo —Si no te declaras culpable tendrás cargos y eso afectaría la adopción —argumenta, su voz, es tan molesta en estos momentos. Comienzo a pensar dudo que esto afecte, es solo una pequeña piedra en mi camino, es hora de contraatacar —Puedo —vuelve a interrumpirme, gruñó aunque ella ríe. Ella y o sabemos que el primero en terminar de hablar ganará —Si no lo haces verás a tu bebé hasta que nazca —amenaza Está bien se dejó de rodeos, sin embargo, esto es llevarlo a otro límite. Estoy horrorizado del solamente pensamiento. ¿Qué haría sin ella?. No puede privarme de algo tan hermoso, aunque bien podría embarazar la de nuevo y poder verla redonda. —Eres una mujer cruel —suelto con voz acusatoria  —Si no lo haces él podría ganar —susurra, suelto un suspiro rendido ¿Cómo podría ganar? La agredió y la defendí, sin embargo, ellos ya parecen tener un plan. Debo declararme culpable de la agresión, aunque fue en defensa de Gales  —¿Jack? —mencionó, ella suelta una risita de, me han atrapado   —Está aquí, uno debería quedarse a cuidar a Mamá —dice en tono burlón, la escucho moverse —Te escucha —afirma a lo que pienso me escuchan  —Hey —es lo único que se me ocurre decir, cuando pienso en algo me interrumpe  Esto ya se está volviendo habitual  —Es obligatorio que nos llevemos bien, aunque no es necesario solo podemos ignoramos y ser felices  —suelta con astucia  Esto me lo esperaba así que extiendo mi sonrisa, pequeño Jack si supieras que siempre obtengo lo que quieres y Gales me ha dado la facilidad de ser tu padre y tener la excusa perfecta. —En cuanto vaya él se viene conmigo —determinó, escucho la risa de Gales y un jadeo   Cuelgo el teléfono y se lo entregó. —¿Cuál es la historia? —me volteo hacia él  —Estaban tomando, se quiso sobrepasar con mi hija y tú la defendiste —asiento, así nos disponemos a entrar  Esto se manejará de forma privada, ninguno de los dos quiere que salga a la luz. Entramos a un cuarto con una mesa larga en el centro. Me alegro cuando la juez es mujer. Fausto entra tras nosotros mientras del otro lado es Luis que observa a mi abogado sin creerlo y un abogado que se ve cobra por segundos, cuando observa a Joe su sonrisa cae. —Buenas tardes, señores —dice la juez que debe tener unos 40 años y parece agotada, quizá piense que es una pelea entre borrachos  —Me gustaría escuchar su versión, señor —me señala  —Puede llamarme, Silas. No considero necesario el formalismo —le doy una pequeña sonrisa que uso para salirme con la mía —Me encontraba tomando con Luis. Consideré que al ser amigo de su esposa debía entablar una especie de confianza para que no tuviéramos malos entendidos —le doy una mirada —Cuando su esposa baja fue para decirnos si queríamos cenar. Se me hizo un gesto educado si me lo pregunta —reafirmó cuando me doy cuánta que tengo esa mirada que me hace saber que está conmovida. Es hora de utilizar toda la artillería —No quise interferir entre  lo que al principio pensé era una pelea de pareja. Sin embargo, cuando él la golpeó no podía dejar que eso pasará. Tengo una madre a la que odiaría que eso le hicieran y no la defendieran —paso mi mano por mi cabello. Dar un argumento de una madre es ganar puntos eso emotiva a las personas —Sé que me sobrepase y entiendo la gravedad de mi error y estoy dispuesto a enfrentar los cargos, me declararé culpable —determinó con una mirada a Luis y luego a ella  Mi papel fue bueno ella se lo creyó lo sé por su expresión y está conmovida. La observo hacer algunas anotaciones y me extiende una hoja donde hay una cantidad, me da una sonrisa y se levanta. —Pague su multa y puede retirarse —dice levantándose para salir antes de que le pidan alguna explicación  —Manipulador —dice entre dientes Luis, le doy una sonrisa  —Poco hombre —contraataco, lo observó levantarse y caminar hasta mí, vamos ¿Eso es lo suficiente para provocarlo? Sin embargo, es detenido por su abogado, él parece darse cuenta del plan yo suelto una carcajada dándome vuelta para salir. —Les dije que no era necesario declararme culpable —me burló, pasándolos mientras más rápido acabemos con esto, me iré. Llegamos a recepción y espero mi turno para pagar en caja.  —¿Cómo estaremos seguros de que no eres un peligro para Gales? —dice Fausto  No me sorprende, de hecho tengo miedo de que Gales conozca esta parte de mí, sé que parezco un psicópata o alguien que se le ha votado la canica. Podría echarle la culpa a Gales, ya que esto despertó a base de lo que paso con Luis, esto que suponía dormido despertó ese día. Y es más fuerte que antes.  Sin embargo, ella me amará, estoy seguro. Aunque tenga esa espinita la única que me dará la respuesta será ella.  —¿Cómo sé que no lo eres tú? —contraataco, parezco una bomba con mecha y a cualquier provocación, boom —¿Crees que soy un imbécil?, Gales ha cambiado de teléfono por segunda vez. Lo que me hace pensar que la están molestando, es obvio —suelto las palabras saboreándolas para rematar —Conmigo estaría más segura que hasta ahora contigo —sé que es un golpe fuerte por su expresión  Joe solo nos espera, tenemos una clase de rivalidad desde que me juzga considerándome si soy apto o no, sé que por lo de Luis estarán más desconfiados, pero me interesa ella y lo que pueda pensar de mí. —¡Silas! —regreso a mirar a un lado encontrando a Laura —No seas grosero —me regaña 
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