Capítulo 27Satanás Busco que decir sin que sea algo bruto. Es casi imposible que quede embarazada. ¿Cierto? O debo decirle descuida hace tiempo que no tengo sexo y te aseguro de que no hay enfermedad. Proceso todas mis opciones hasta concluir en una.
—Lo siento, se me olvidó —me excuso, pero su expresión cambia parece que no estaba asustada por eso
He metido la pata. Aunque es algo que no podría saber, sin embargo, pienso que no es culpa de ella.
—No puedo tener bebés —dice haciendo que me tense la he liado. Es un tema que le duele, eso trae mas preguntas en el expediente decia que tenian un hijo —Te he dejado marcas —susurró avergonzada, esperando que le grite
¿Qué mier?, Silas respira cuenta hasta diez se con príncipe de grado azul ignoró ese comentario negando y la atraigo a mi cuerpo para abrazarla. La tapo con una cobija y hablamos de cosas banales, se rie con facilidad de mis historias, no me molesta en lo absoluto ser un pallaso, no esta esa incomodes despues del sexo de hecho pareciera que tenemos plena confianza el uno del otro. Esto me agrada, sería muy fácil enamorarme, absurdo ya lo estoy. Hasta que llega el momento en el que debe irse y quiero hacer berrinche, pensó en que decirle para que no lo haga, sin embargo me recuerdo que tiene un marido al cual volver y eso me cala muy en el fondo.
—Es tonto —argumento remarcando con un bufido como si fuera obvio, tengo la facilidad en algunas cosas y soy un desastre en otras, comienzo a vestirme cuando ella lo hace
—Es más tonto cuidar al hijo de tu esposo con tu mejor amiga —suelta como una confecion, su cuerpo se relaja
Me regresa a mirar buscando que la juzgue o algo, pero no soy quien para hacerlo, más bien admiro lo fuerte que es.
—He llegado tarde a tu vida —susurro con un suspiro, debi ser un viajero para poder conocerla y evitar que cometa el error de su vida
Comienzo a reclamarme cuando ella me saca de mis pensamientos.
—Me tengo que ir —dice con una sonrisa y ese brillo en los ojos
Alzó la vista, le sonrió, me acerco y agarro su mano tirando de ella en mi dirección para abrazarla, me acerco para darle un beso lento terminando con una mordisco que es un gemido de parte de ella. Decido rematar con algo más, ella debe regresar hasta que un día diga me quedaré.
—Los cafés me quedan de maravilla, puedes venir cuando gustes estaré esperando —su respiración es errática y el brillo en su mirada se intensifica, bien hecho Silas
Me dejo caer en la cama para que ella se sienta en mis piernas.
—Estoy casada —susurra como respuesta, hago que nuestras narices se rozan, no la dejaré ir hasta que esté seguro de que volverá
Sin embargo no puedo ser tonto, debo tener un plan en estos momentos serenlo que ella necesita sin perder lo que soy.
—Eso no lo detuvo a él, no me detendrá a mi —afirmó convencido. Maldición, callate Silas —Se que yo puedo darte lo que él no —determinó seguro, que pase lo que tenga que pasar
Contiene la respiración mientras me mira buscando si estoy burlandome, pero no lo hago de manera inconsciente he ventilado mi plan, pero ella está tan conmocionada que lo olvidara. Se levanta dando el último beso, recoge sus cosas y sale de mi cuarto, me levantó para seguirla, sale de la cabaña. Me recargo en el marco de la puerta para observar, se detiene y regresa a mirar, parece feliz de que esté aquí, le doy una sonrisa que me devuelve, de vuelta para seguir su camino.
La relación entre mis padres no fue la mejor, eso quizá me llevo a querer algo más que solo un trato familiar. Papá entrando y saliendo con sus amantes mientras mi madre lo hacía de igual manera. Compitiendo por quién trae el mejor, sin embargo, yo me enfoque en mis estudios eso enorgullece a mi padre hasta que me metía en problemas. Recuerdo el día que mi mheemano Cameron llegó por mi. Estábamos en una fiesta y yo me encontraba borracho hasta caerme de hecho era la quinta o puede que sean más. Una mujer ya se encontraba sobre intentando desestime. Se que esto podría ser traumático, sin embargo, padre dijo que era necesario. Tengo borrones de esa noche, Cameron llegó a tiempo con Fray, recogieron mis cosas y me llevaron de ahí.
Tenía 17, fue donde me entregaron unas escrituras y comenzaron el plan para hacernos casa mientras vivía en la casa de Fray fue así que convivir con su esposa ella me cuidaba y me daba consejos convirtiéndose en mi mejor amiga. Rechace todas las propuestas de mis hermanos y decido yo mismo hacer mi casa. Debía darle privacidad a un matrimonio que estaba sanando. Fray iba a la universidad y ella trabajaba de asistente en una empresa pequeña, pero todo lo que ingresaba era para la carrera ella estaba decidida a a darle lo que perdió de igual manera. El le daba un hogar ella una carrera aunque luego él le comenzó a construir lo que hoy es su hermosa casa. Esa clase de amor es lo que quiero y necesito. Una chispa,apoyo y amor. Aunque se que buscar en un pueblo sería fácil he conocido a la mayoría de las chicas de mi edad, pero eso es arriesgarme a que pueda ser mi hermanastra. Considero que se mucho de tema y que debo usarlo abni favor, ¿Que me hubiese gustado? O pensar en esa situación, si yo fuera ella. Aunque nunca podré sentir lo mismo así que me casare en la lógica.
La mayoría de los que son infieles lo hacen porque buscan esa intensidad que te da sentir que haces algo prohibido a escondidas, es un subidón de adrenalina lo que te incita el acto, salir de la rutina que algunas parejas se crean o encontrar lo que no tienes en casa. Se que esto podría ser un estamos a mano de parte de ella para él, es mi trabajo hacer que no lo sea no quie4o que esto solo sea temporal. No es mi caso, la quiero en mi cama, en mi vida, verla al despertar, ser la razón de su sonrisa, mierda esto me tiene mal no sé cuántas veces me lo tengo que repetir. Paso mi mano por mi cabello alborotado de la parte de enfrente, pero lo arregló de nuevo, parezco ser otro con traje. Así quiero que sea frente a Luis así podre verla como el pobre don nadie, un hombre que piensa por dos es un maestro del arte del engaño, rio por lo tonto que sonó eso. La mayoría de los empleados me conocen de este modo además de que mi hermano no dice de nuestro parentesco, solo saben que somos accionistas y que nos deben respeto creo que Fray los asusta con nosotros. Entró en la empresa y voy directo a la zona donde está el café para prepararme uno, sabe mal por lo cargado que es esto quizá me haga subir mis ánimos, es hora de estudiar al enemigo. ¿Qué tengo yo que él no pueda darle?, sonrió. Confianza. Escaneo el lugar hasta encontrarlo, el hombre coquetea con todas las damas de aquí y por las miradas que se lanzan con la de recursos humanos ya hubo más que manoseo admito que el nonoada desapercibido es un hombre llamativo y podría pasar por un príncipe azul. A pesar de que él trabaja en su mayoría en casa, razón por la que suponía que Gales no ha ido a verme, estoy creyendo que piensa dejarme de la forma que pensaba que sería, te probé y ahora me voy, quizá deba darle un empujón para que venga a mi y yo pueda estar feliz. Doy vuelta con mi taza de café para dirigirme a la sala, tomó asiento a lado de mis hermanos que me observan y luego a mi cuello. Los miro con la ceja enarcada mientras Fray me da una mirada con horror, ¿Se habrá detenido en el auto?. Comienzo a idear min plan de escape y excusa.
—¿Dime que no estabas tan urgido para ceder ante Luisa? —esa pregunta me descoloca aun, ¿Luisa?, Para mí bien no he sabido nada de ella
— ¿Qué estupidez? —es lo único que sale de mi
—Traes chupones en el cuello —dice Alexis con una risa, ahí lo recuerdo y sonrió, mi erección comienza a crecer con el pensar del recuerdo
—¿Tu amor platónico? —dice con ironía Fray y me ve fijo esperando respuesta, asiento dándole dramatismo
Da varias maldiciones y maldice a nuestra madre, ya que la putería viene de ella a mi padre que de igual manera, a toda la familia.
—Me presento a alguien —acabo con su drama, a lo que me regresa a mirar arrepentido mientras mis otros hermanos ríen
Mentir es algo natural, la población se divide entre los que tienen la facilidad y los que son pésimos, todos metimos aunque traten de negarlo. Lo aprendí en uno de los libros que ley de mi padre, lo que un hombre exitoso debe saber. No parece darse cuenta de que ella acaba de llegar y no conoce a nadie, sin embargo, la opción de que apenas vino está ahí. Me presento a otra mujer, conocí a una avergonzada y tímida una mujer llena de miedos, pero la que estuvo en mi cama fue otra, vivaz y demandante buscando su placer aunque le hace falta desenvolverse más. Vi sus gestos cuando sus uñas marcaron mi espalda o las marcas de mi cuello, espero a que gritara y eso después con la mente fría me hizo ver el daño que esta mujer lleva dentro. Quiero golpear a ese imbécil.
—Buenas tardes —entra Luis entregando las carpetas muerdo la lengua intentando ser lo más profesional que puedo, lo observó buscando intimidar
Laura entra como si fuera la dueña, esperen lo es. En cuanto me escanea viene hacia mí, busco en mi memoria que se me olvido observo a mi hermano en busca de ayuda, pero niega. Me agarra de la barbilla enterrando sus uñas en mi piel, debo decir que me molesta que lo haga, pero no objeto con otra. Esto se volverá un caos, lo hace para alzar mi barbilla y ver mi cuello, suelto un bufido. Doy un manotazo para alejarla y vuelvo mi vista a Luis, esperamos que hable, pero su cara cambia cuando se sienta Laura a un lado mi y él la ve tratando de correrla con la mirada.
—Puedes empezar —hace un movimiento con la mano Fray mientras ve unos documentos no dándose cuenta
—Ella no debe estar en su casa —ese comentario hace que Fray levante la mirada molesta
Laura se levanta, pero la detengo empujándola en la silla de nuevo.
—Que sea la última vez que te diriges a una mujer de esa forma, por si no lo sabías esa que debe estar en su casa pago mi universidad y todos los gastos además de la comida, a ella bésale los pies cuando pases —ruge molesto Fray
Él se limita a asentir y comenzar con su presentación, al ser gerente de la sede de la ciudad manejaba números y estadísticas las cuales deben concordar con las que tenemos.