Kattia corrió lo más que pudo. Sin embargo, sus altos tacones no la ayudaban en absoluto. Se detuvo un momento, se los quitó para luego lanzarlos a la orilla de la carretera, ella era una atleta, había sido la mejor cuando estaba en la Universidad e incluso tuvo la oportunidad de ingresar al equipo nacional, pero por causas de la vida tuvo que desistir seguir con el Atletismo. Kattia tomó impulso y se disparó como una bala.
Los guarda espalda de David, la perseguían hasta ese momento de cerca, pero de un momento a otro se vieron a más de cuatro metros de distancia. Sorprendidos se detuvieron momento, hasta que la voz de su jefe los despertó al pasar a su lado en el carro.
—¡Que sus medallas de oro no los detengan! ¡A correr que para eso les pago! — les gritó.
Kattia, seguía corriendo, tal cual había aprendido normalizó su respiración, ella sintió el sonido del auto y supuso que era David, asustada intensificó sus pasos. Sin embargo, eso no fue suficiente. Justo delante de ella se acercaba otro auto, aun en la oscuridad de la noche ella reconoció el carro Rafael, con desesperación agitó sus manos para ser vista, hasta que el carro se detuvo justo a su lado. La puerta del copiloto fue abierta.
Ella subió sin pensarlo.
Aun con la respiración agitada y asustada le dijo que arrancará.
—!Rápido, Rafael! — le grito al ver que David llegó hasta ellos y se dirigía al carro de Rafael.
El susodicho arrancó. Pasaron por enfrente de David y Kattia no pudo evitar encontrarse con sus ojos furiosos. Había tanta ira en esos ojos que Kattia realmente tuvo miedo.
—¿Te hizo algo? — pregunto Rafael mientras la reparaba con la mirada.
Ella intento calmar su respiración antes de responder.
—No me hizo nada, llevame al aeropuerto, tengo que ir a los Ángeles.
—¿Porque mejor no te vas conmigo? —propuso— Kattia, escucha. Yo...
—Mira Rafael—lo detuvo — No digas tonterias, por tu culpa estamos en esta situación. David, cree que somos amantes y muy seguramente el rumor llegará a oídos de Camila por el mismo David. Esta enojado y resentido, cuando se siente así él tiende a hacer locuras... debo irme por un tiempo hasta que se calme.
—No amo a Camila, yo te quiero a ti — insistió.
—¡Ya deja de hablar estupideces! — grito enojada.
La piel pálida de Rafael brillo al pasar por un aro de luz, era un hombre guapo, alto, cabello castaño, cejas perfectamente delineadas y pestañas largas. Su rostros estaba afeitado y sus labios eran gruesos. En definitiva era un hombre hermoso. Pero nada de eso sedujo a Kattia, ella estaba plenamente enamorada del esquizofrenico del cual huía.
—Por favor, Kattia escapa conmigo. Recuerda lo feliz que fuimos una vez, ven conmigo.
—Te lo voy a repetir y espero no volverlo hacer... — dijo pausadamente—. Solo somos amigos, el pasado es pasado. Estoy con David, y ya deja de decir tonterias que ambos estamos en un aprieto.
En la oscuridad de Carro los ojos color avellana de Kattia brillaron de enojo, hasta ese momento había tratado de mantener la calma, pero la insistencia de Rafael la estaban sacando de sus casillas. Se preguntó si acaso ese bruto no entendía la situación en la que se encontraban actualmente. David, podría hacer cualquier cosa solo por estar enojado.
Efectivamente Kattia tenía razón, David había llamado a la policía, denunció el hecho de que su prometida estaba siendo secuestrada por un hombre e incluso envió fotos de ellos dos. No sólo eso, obligó a la policía a enviar esas fotos con nombre a los aeropuertos y terminales de transporte terrestre. No estaba dispuesto a dejarla irse, él era después de todo. David Draganesti.
Nadie jamás se ha atrevido a dejarlo en vergüenza ni a traicionarlo, aquellos que lo hacían se arrepentian de haberle fallado. Él no era Clemente, era un Castigador. Por algo había tomado a temprana edad el título como jefe de la familia y sus negocios.
—Vayan a su casa y a la de Rafael — le ordenó a sus hombres— ¡Traigan a esa mujer!
En eso Zac llegó al lugar con el notario y Thomas. Extrañados, su hermano y su primo se acercaron a él.
—¿Que esta pasando? — pregunto preocupado Zac.
—¿Y donde esta Kattia? — su hermano parecía aún más preocupado —¿Le pasó algo?
—Pasa que su querida cuñada, ha huido con el imbécil de Rafael— les informó frustrado.
—¡¿Que?! — exclamó ambos incrédulos.
Los dos hombres se miraron extrañados, deduciendo que algo no andaba bien.
—No, esto tiene que ser un error — río sin humor Zac.
—¿Estas seguro? Kattia te ama, ella no sería capaz de hacer algo así — la defendió su hermano Thomas.
—¿Porque meten la mano en el fuego por ella? — les regaño— Esa mujer nos mintió a todos en la cara. Y ahora está huyendo con su amante.
—Perdona que te lo diga, primo. Pero Kattia no es ese tipo de mujer, ella siempre te ha respetado — siguieron abogando por la fugitiva.
Molesto, David. Les lanzo una mirada de advertencia, ellos retrocedieron un poco intimidados por el jefe de la familia.
—Ustedes dos, van a esperar aquí— les indicó —La traeré a este lugar y nos vamos a casar, me aseguraré de que nunca más vuelva a escapar de mi.
Su celular sonó en ese instante.
—¿Que pasa? — pregunto al momento de contestar la llamada.
—Presidente, las cámaras han detectado el carro de Rafael en dirección al aeropuerto— le informaron.
—Muy bien, envía a la policía a ese lugar y no dejen que aborden ningún vuelo.
Colgó al instante.
—Zac, ve y habla con el sacerdote. Asegúrate de que este todo listo para mi regreso— ordenó, luego miro al notario y a Thomas quien era la persona que dirigía el bufete de la familia —Arreglen el Acta de matrimonio y asegúrense de que ella no obtenga ni un solo centavo de mi dinero, y si en caso tal haya hijos estos estén en mi custodia ¿Entendido?
Los presentes asintieron obedientemente.
—Muy bien, iré por la novia al parecer se le hizo tarde para asistir a su propia boda.
La figura alta y esbelta del Presidente Draganesti se perdió en el auto y minutos después de la carretera.
—Dios mío —finalmente respiro Thomas—Solo espero que no la encuentre.
—Igual yo, en el Estado en que esta mi primo probablemente haga alguna cosa de la cual después se arrepentira —resoplo Zac.
—No creo que Kattia haya hecho algo así algo debía haber pasado —razonó Thomas.
—Si, pero de igual forma hagamos lo que nos pidió, al igual que tu espero que no la encuentre.
Los dos primeros se dirigieron a realizar sus labores. Sin embargo, estaba bastante complicado el hecho de que Kattia no fuera encontrada por David, sobre todo cuando todo el aeropuerto tenía su foto. En el instante en que ella se acercó a comprar un boleto de avión y vieron su identificación, la reconocieron. Aunque, le vendieron el pasaje, no iban a permitir que subiera a ese avión.
Una de las empleadas, le indicó que esperará en la Sala de espera cercana. Kattia sin sospechar nada y aún acompañada de Rafael, fue y se sentó a esperar.
—Ya deberias irte — le murmuro a Rafael— No quiero malos entendidos.
—No estamos haciendo nada malo, me quedaré aquí hasta que abordes el avión.
—No es la primera vez que viajó, ya vete— gruño.
Los ojos de Rafael se llenaron de tristeza, él no quería separarse de ella, ya había sufrido tanto por no tenerla entre sus brazos. Cuando estaba listo para dejarla y darle su espacio unos oficiales de policía y el personal del aeropuerto se acercaron a ellos.
—Señorita, Kattia López y Señor Rafael Wolberg. ¿son ustedes? — pregunto un agente de policía.
Los susodicho se miraron con sospecha.
—No, no lo somos — negó energéticamente Kattia.
—¿Son ustedes? — el agente saco unas fotos de ellos.
Kattia supo en ese instante que estaba pérdida.
—Señor Rafael, queda usted detenido por el delito de s*******o. Tiene derecho a un abogado y aguardar silencio, todo lo que diga puede ser usado en su contra— el agente de policía ya con las esposas en la mano se las colocó a Rafael.
—Espere ¿Que? — exclamó sorprendida— Señor agente, esto es una confusión, él no me está secuestrando, soy yo quien me voy voluntariamente— explicó.
—Señorita, mucha victimas dicen son porque están amenazadas, no se preocupe. Su prometido ya está en camino — trato de calmarla el agente de policía.
Kattia repentinamente miro a su alrededor buscando a David.
—No te preocupes, no me pasará nada. llamaré a mi abogado y él solucionará esto. — Rafael al contrario parecía calmado.
—¡¿Ves?! ¡Estupido! te dije que David, haría una locura — grito histérica— Te dije que te fuera, pero nunca me haces caso.
—Bueno, se nota que me conoces muy bien— la voz de David detrás de ella Helaron a Kattia.
Sin mirar atrás ella intento huir, pero la mano pesada de su prometido la tomaron por el brazo.
—¿A donde vas pequeña? — su sonrisa fue fría — Ya no podrás huir.
Acto seguido Kattia fue puesta en el aire hasta caer sobre el hombro de David. Agarrada por la sorpresa quedo sin aire por la repentina acción brusca. Al recuperar el aire y poder enfocar, ella empezó a gritar y patalear.
—Gracias por tu ayuda, Detective Marcus— en unas horas me acercaré a la estación de policía.
El otro hombre asintió con la cabeza, en su rostro sonreía con diversión. No era la primera vez que estaba involucrado en los lios amoros de sus amigos ricos.
—Vamos... — les indicó a sus hombres — En cuanto a ti, Rafael— Jeison negó con la cabeza.—¿Estas loco? Golpeo a su primo en la cabeza— ¿Que hacías con la mujer de David? ¿Acaso no sabes como es él? Lo conoces desde que eras un niño.bDeja de ser estúpido y preocupate por tu vida.
—Estoy enamorado— fue la pobre respuesta en defensa de Rafael.
—Idiota, ahora durará más de 24 horas en una celda — bufo.