XI. El Mechón

1046 Palabras
- Mierda, Vanessa - Cris menciona en voz baja mientras se viste y sale a recibir a la intrusa, digo, invitada. Mientras tanto en la sala... -Siento interrumpirte, no sabía que estabas en la casa- Menciona Vanessa. -No te preocupes, llegué hace unos días de improvisto, pero bueno... ¿A qué debo tu visita?- Responde Cris. - Mi madre dejo un par de cosas en el cuarto de servicio y como estaba cerca me pidió el favor de pasar por ellas, ¿Cuánto tiempo estarás por acá? - Por un largo tiempo al parecer...- Menciona Cris y luego suspira. - ¿Ahora en que lío te metiste? Jaja eres un chico que disfruta el caos. - Para nada, no es como en el pasado, admito que era demasiado estúpido tomando decisiones. - Bueno eso explica como fuiste conmigo y como desapareciste luego de lo que pasó. - Ya déjalo, se que fui un cabrón contigo y no debí solo irme sin dar explicaciones, pero ya es algo del pasado y ya te he mencionado cuantas veces lo lamento, nuestro trato sigue en pie. - Más te vale, por que el hecho de saber que te encubrí en esa locura solo me hace querer odiarte, al menos no vivo mal por eso, pero bueno no voy a seguir el tema, nos vemos luego, espero no hacerlo. Cris asiente y la acompaña hasta la puerta en silencio. Nuevamente en la habitación. Escuché que Cris hablaba con la chica que llegó, pero no siento que sea algo cómodo, como una charla luego de que no ves a alguien en mucho tiempo, todo muy seco, entonces abro la puerta para escuchar mejor, presto atención y escucho como la mujer dice "por que el hecho de saber que te encubrí en esa locura solo me hace querer odiarte, al menos no vivo mal por eso, pero bueno no voy a seguir el tema, nos vemos luego, espero no hacerlo" ¿Pero de qué estaba hablando? ¿Acaso que fue tan grave como para encubrir a alguien que odias? Inmediatamente siento un escalofrío de mal presentimiento, así que cierro nuevamente la puerta y me cambio rápidamente para entrar a la cama y envolverme en las cobijas. A los pocos minutos veo como Cris entra nuevamente, su rostro había cambiado como si le hubiesen pegado una bofetada y se la mereciese, me quedo en silencio, suavemente me acomodo hacia un lado de la cama para no hacer más incómoda la situación y así no se dé cuenta de que alcancé a escuchar una parte de la conversación. - ¿Pasó algo? - Pregunta Cris. - Nada, en realidad. - Respondo de manera tranquila sin verlo a la cara. Cris sube los hombros asentando la respuesta y sube a la cama, acomoda su lugar pero de repente se me acerca y me abraza, acerca su boca a mi oído y susurra. - No tienes que ocultar si te sientes celosa, no es usual si una mujer entra de manera inesperada mientras estás en un momento íntimo. - ¿Qué te hace pensar que estoy celosa? En verdad no pasa nada, además de que no somos nada tampoco, ¿Por qué razón te reclamaría? - Respondo. -Bueno, hace unos minutos estabas encima mío y ahora estás aislada entre las cobijas.- Responde Cris de manera pícara. - No soy de las chicas que busca un mechón o una marca de labial en la camisa de la persona que te gusta. - Que bella confesión para decir que te gusto. - No he dicho que me gustes, solo aclaré que no haría en una escena cliché. Me atraes y ya te lo dije, pero que me gustes no, si no te lo diría. - Me encanta lo clara que eres, pero eso no persuade la forma en la que reprimes como te sientes, no tiene nada de malo decirlo, sea correspondido o no, por ejemplo yo si puedo decir que no me gustas, me encantas y cada vez que te voy conociendo más así va subiendo mi interés por ti. Quedo en silencio a lo que dijo y solo me dispongo a hacerme la que duerme, Cris al ver que no respondo retira su brazo alrededor de mí y se aparta hacía el lado de su cama, apaga la lámpara y se acomoda para dormir. Sin poder dormir, dispongo a mi mente a pensar lo que el acaba de mencionar y es cierto, desde pequeña he tenido pensamientos un poco diferentes a lo que normalmente la sociedad considera o no correcto, por esta razón para evitar desacuerdos o malos entendidos en mi casa, prefería guardar mis opiniones para mí, pero no sabía que esa manera de afrontar las situaciones provocara en mi esa represión que tal vez se vio reflejada en la parte emocional a futuro, por miedo a ser rechazada por las opiniones opuestas. Al siguiente día, despierto y noto que Cris no está, así que me levanto para prepararme algo de desayunar, todo está en silencio así que asumo que me encontraba sola. Preparo unos apetitosos pancakes con fruta y un café bien cargado para llenarme de energía y así... Emm, bueno no hay mucho que hacer o por lo menos no sé que podría hacer mientras estoy sola pero inmediatamente pienso en que podría poner música a todo volumen, bailar mientras me ducho y organizo un poco la habitación, tal vez luego busco si esta gigantesca casa tiene una biblioteca con muchos libros para deleitar o simplemente salir a la piscina para broncearme y luego nadar otro rato. Mientras desayuno, me dispongo a ver mi teléfono y las notificaciones por si mis padres o Miguel me han escrito, efectivamente tengo un mensaje nuevo de Miguel, como es de esperarse un texto con bastante contenido acerca de esa conversación que me tuvo pensativa y que ha empezado a hacerme ver que hay cosas que debo expresar. Antes de que empezara a leer, escucho que una puerta se abre y se trataba de Cris, pero solo me miro y lo que estaba haciendo sin mencionar una sola palabra para luego continuar con su camino. > Pensé, luego continué en mi teléfono y empecé a leer el mensaje de Miguel.
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