Diane Al caminar por el pasillo hasta llegar al despacho, sabía perfectamente del regaño que me daría Massimo, en todo el camino no dijo nada, estaba realmente serio y ni hablar del tono que uso al bajarse de la camioneta, erizo todos los cabellos de mi cuerpo. Cuando me dijo del castigo me asusté, los nervios me invadieron y no se por que simplemente no salí corriendo de hay, su mirada fría y su voz hacían que mi cuerpo quedara pasmado y clavado en el piso, no podía moverme. Lo siguiente que paso fue simplemente excitante y delisioso, en resumidas cuentas, mi hombre me castigo y que castigo, me lleno tanto de placer, era la primera vez que mi v****a goteaba, estaba tan mojada, cada vez que impactaba mi piel una descarga de placer me invadía, mi centro palpitaba y quería más de él, querí

