Ricky
Como cada mañana, estoy en el despacho de mi casa resolviendo algunas obligaciones.
-"Jefe el carro está listo".—grita uno de mis hombres.
Camino fuera del despacho, me encuentro con Isaac, mi mano derecha.
-"Espero que pronto esté listo el asunto".—dije mientras pasaba frente a él.
-"Estamos trabajando en eso". — Grita en mi espalda.
-"Bien". — Empiezo a caminar hacia mi carro.
-"¿Quieres que lo acompañemos hoy?" — Me pregunta.
-"Sabe que no me gusta que estén conmigo como perros falderos. Odio la idea de que haya gente detrás de mí, como si no fuera capaz de defenderme solo.
Conduzco hasta mi oficina en Berlín. — Cuando entro, Carla, mi secretaria, me está esperando en la puerta de mi oficina.
-"Sr. Ricky, que bueno que esté aquí".—dijo mientras corría hacia mí.
-"¿Que demonio pasa?"
-"Una mujer lo espera en su despacho, no quiso esperar".
Pensé que tendría que ser una de las mujeres con la que me he acostado, aunque no recuerdo haber tenido una cita anoche. — "No te preocupes". Le digo mientras empiezo a caminar hacia mi oficina.
Cuando entro, una mujer está sentada en mi asiento. — Se voltea hacia mí.
-"Te estaba esperando". — Cuando miro sus ojos, siento una pulsada en mi pene.
Definitivamente no era una mujer con la que hubiera dormido, la recordaría. — "Para qué soy bueno". — Empiezo a caminar.
-"Primero cierra la puerta, necesito hablar contigo". — Me señaló la puerta, no me gustaba el hecho de que me estuviera ordenando, pero el hecho de estar a solas con ella en mi oficina sí me gustaba.
Cerré la puerta y me giré nuevamente hacia ella. — "Si no eres una de las chicas que he llevado a mi cama, dime, ¿quién demonio eres"
Se ríe, me mira fijamente a los ojos. —"Todavía no me has llevado a tu cama, pero quizá podemos arreglarlo aquí. No es una cama pero me imagino que puede resolver arriba de un escritorio... Hablaba como si estuviera retándome.
-"Hermosa, puedo resolver dónde se dé el momento".— Respondí con una gran sonrisa en mi cara; me gustaba que fuera atrevida.
-"Pues ven, acércate, vamos a divertirnos".
Caminé hacia ella y cuando la tuve de frente cerca de mí, mi polla se sacudió. "Joder, era hermosa"
Me envuelve el cuello con sus brazos, la tomé rápidamente por la cintura.
Acerqué sus labios a los míos, pero antes de chocarlo. Su voz me detuvo. —"Es tonto que mande a matar a alguien que no sabe ni cómo se ve". — Me quedo mirándola sin entender qué quieres decir.
En un segundo saco una pistola apuntando hacia mi corazón. —"Lástima que yo sí te conozco". — Para ser una mujer, no le temblaba la mano.
-"¿Quién demonio eres?". — preguntó mirando a los ojos.
-"La nueva reina de la mafia italiana, gracias a que mataste a mi marido".—respondió mientras subía con su pistola por mi cuerpo.