Adelaida
Mentiría si no dijeras que se sentía tan bien dentro de mí.
-"En cuatro, ahora".— Me ordena.
Necesitaba tener el control, pero mi cuerpo lo quería, lo necesitaba. — No espero mi respuesta, me arrastro hasta el borde de la cama antes de darme la vuelta.
-"Tiene el trasero más hermoso que he visto en mi puta vida".— Me susurró cerca de mi oído. Escucharlo hablar así me hacía mojar como nunca en mi vida lo había hecho.
Levantó mi trasero y entró de golpe dentro de mí. —"Te siente tan jodidamente bien, que podría estar dentro de ti durante horas". — Su voz ronca por la excitación me excitaba más.
Esperé a que se moviera, pero simplemente se quedó dentro de mí. —"Muévete".— Ordené con frustración.
Escuché su risa detrás de mí. —"Tan impaciente". — Entro de nuevo de golpe. —"Pero recuérdame cómo es que lo quieres". — Sabía que me estaba probando.
-"Maldición, dije que quería que me cogieras, como si quisiera romperme". Elevé la voz al punto que parecía que estuviera gritando.
-"Buena chica".— En un segundo empezó a moverse como un puto frenético. El sonido de nuestras pieles chocando rebotaba en la habitación.
-"Vamos quiero escucharte gemir mi nombre otra vez". — Me quedé en silencio, no iba a darle lo que quería. —"He dicho que gima mi puto nombre".— Agarró mi cabello en su mano, jalándolo hacia él, haciendo que lo sintiera más profundo dentro de mí.
—"Vamos, hermosa, todo lo que tiene que decir es mi nombre".— Empezó a entrar dentro de mí de golpe.
—"Ricky".— Gemí su nombre tan alto que estaba segura de que los vecinos me escucharon.
—"Recuerda ese nombre, cuando otro hombre que no sea yo te toque". Quería responderle que solo era una aventura de una noche, pero demonio, todo lo que salía de mí eran gritos.
Su mano todavía estaba enredada en mi cabello. — Tiro de mi cabeza hacia la cama, haciendo que mi culo se elevara más.
—"Vente para mí, hermosa, hazlo con mi pene dentro de tu estrecha v****a". — Gemí. cuando colocó una mano en mi clítoris y empezó a moverla. Me encantaba la manera tan frenética con que se movía mientras me penetraba, era de un puto loco.
Cuando mi clima llegó. Ahogué mis gritos en la cama. No quería ser la razón de que los vecinos llamaran a la policía.
—"Esa es mi chica". Lo escuché decir.
Cuando los temblores de mi cuerpo diminuyeron, él todavía estaba dentro de mí. "¿Por qué no te viniste?" —pregunté girando la cabeza hacia él.
Me sonrió. —"Hermosa, la noche apena está empezando. Vamos, necesito que te vengas otra vez alrededor de mi pene". Empezó a moverse de nuevo como un puto enfermo.
No dure mucho antes de que mi clima me alcanzara nuevamente. Lo siento gemir cerca de mi oído antes de sentir su derrame caliente dentro de mí.
Salió de mí, dejándose caer en la cama, me acercó a su cuerpo. Me miras. —"¿Te está cuidando?" Pregunta.
—"Claro".— Respondí mostrándole una sonrisa.
Salir de la cama. — Empecé a buscar mi ropa. —"¿Qué demonio haces?". — Lo escuché preguntar detrás de mí. No le respondí, seguí buscando mi ropa tirada por el suelo.
—"He dicho que demonio haces". — Lo siento al pararse de la cama. Me giré hacia él. —"Ya terminó nuestra aventura de una noche". — Me giré de nuevo en busca de mi ropa.
Me giro hacia él. —"Todavía es de noche y yo no he terminado contigo". — Me tiró nuevamente hacia la cama.