Narra Cristian Han pasado dos semanas desde que Mía y yo nos besamos y estoy perdiendo la maldita cabeza. Ha tomado muchas medidas para asegurarse de que no vuelva a suceder, hasta el punto de que incluso mantiene la puerta abierta cuando estamos solos nosotros o invita a alguien más a la oficina para evitar que estemos los dos solos. Me retiraría si ella me dijera que no quería tener nada que ver conmigo. Pero he captado la mirada hambrienta en sus ojos cuando piensa que no estoy prestando atención. Sé que ella me quiere tanto como yo la quiero a ella. Si tan solo no tuviera que hacer las cosas tan jodidamente incómodas. —Aquí están los posibles lugares de rodaje en Europa— dice, dejando una pila de carpetas sobre mi escritorio. Mis ojos se abren ante el grosor de cada carpeta. ¿Qué

