Esta noche y mi acompañante es lo que muy bien se le definiría como interesante. Bueno, también hay otros mil adjetivos que definirían a mi acompañante. Lascivo es uno de ellos. Toda la noche tuvo, aunque sea un dedo, sobre mí, cosa que no me incomoda. En otros hombres me lo encuentro excesivamente posesivo e incluso, repugnante, pero en él no hay ni una sola cosa que me moleste. Bueno, cuando no se encuentra mandando. Me enredo entre las sábanas de seda, desatendiendo la cama y dando vueltas hasta la esquina más cercana. Los tacones me molestan, por lo que me los quito con los pies. Oigo como cae al suelo uno y después el otro. Así está mejor. Oigo el sonido de la llave del lavamanos abrirse, y luego de unos segundos, cerrarse. Me restriego un ojo mientras me siento en l

