—¿C-cómo así? —balbuceo—. No sé de qué me hablas. —No me mientas, Bela. Por favor. Miro mis manos y luego hago una mueca. No puedo mentirle. Es mi mejor amiga y en este último año ya siento como si fuera mi hermana. —Yo... —Si no podías con el trabajo solo debiste habérmelo dicho. Lo hubiera entendido, Bela. Para eso estamos las amigas, para apoyarnos. —No fue porque no podía —murmuro—. Fue por... Primero, ¿Cómo te enteraste? Akira me mira con cara de que era obvio y que todo este tiempo solo estuvo evitando el tema. —Solo un ciego no se daría cuenta. —Daniel no lo ha hecho —apunto. —Daniel no se enteró de que estaba embarazada hasta el cuarto mes, y eso que todo ese tiempo nos estuvimos acostando. Reprimo una risa. —Pobrecito. Solo hizo nacer y ya lo estás acabando

