Capitulo 08

1521 Palabras
[ Primera Parte ] El día llegaba nuevamente, Luca y Lisa se alistaban para poder encontrarse con Alex, Matt y Lys. Hoy sería el último día que verían a Melani. Por algún extraño motivo Luca se sentía tranquilo, sentía como si Ricky estuviera ahí con ellos en ese instante, pero no lograba ver nada en absoluto. Pero en ese preciso momento Ricky no se encontraba con ellos, más bien el chico estaba en el cielo teniendo una charla con los demás ángeles. - Ricky, debes hacer esto tu solo, es tu misión, así podrás ser un ángel de último rango - comentó uno de los ángeles. - es fácil para ti decirlo, no tienes que pelear con la muerte, o que Lucifer no se enfade con él y haga algo malo - el estrés del chico se notaba a millones de kilómetros. - ¿ que tal si le dices a Draco? Se que es muy joven aun, pero podría ayudarte, aunque no sea un ángel - - es cierto, es una gran idea - Ricky se puso de pie.  Tenían toda la razón, Draco no era un ángel, pero era el encargado de transportar las almas, el debía llevarlas al infierno, o al cielo. Esto también servirá como entrenamiento para el chico. - debes tener sumo cuidado, esto no lo sabe mucha gente, pero al parecer Luca no puede ser solamente hijo de Dios- susurro un chico de cabellos rojizos. -¿ a que te refieres? - Ricky era el ángel guardián de Luca, era casi imposible que no supiera eso. - bueno, se corren rumores de que el chico puede ser hijo de aquel expulsado del cielo -  El silencio se hizo presente, compartían miradas llenas de preguntas y asombros entre ellos. Pues hasta hace unos momentos, Luca era hijo de Dios y este no debía saber aquello, pero también existe la posibilidad de que sea hijo de algún demonio que un día fue ángel. Esto significaba más trabajo para Ricky, debía solucionar este problema lo antes posible, no debía cometer algún error. La vida de aquellos jóvenes estaban en las manos de él.  Las cosas se complicaba más y más. La muerte estaba cada vez más cerca del pequeño Luca y sus amigos, ahora debía averiguar si Dios era el padre de Luca, o si en realidad era aquel ángel caído que fue expulsado hace miles de años. Tenía la esperanza de que esto fuera más fácil, pero al parecer el destino no quería que fuera así.  Debían esconder a Luca de la muerte, ya que si este lo encuentra antes, probablemente usaría a Luca a sí favor, logrando así un desequilibrio en el cielo y el infierno. Esto era un caos, tantos pensamientos que debían de ordenar que lo estaba volviendo loco lentamente. Salió de aquel gran salón y se dirijo en busca de Draco, tal vez el chico podría ayudarlo.  Camino por unos minutos, pasando cada estancia del cielo, hasta al fin llegar a los transportadores de alma. Era muy inusual que un ángel estuviera en ese lugar, por ende todas las miradas se posaban en aquel chico de anchos hombros.  - busco a Draco- menciono con un fuerte timbre de voz.  Entre la multitud se hizo ver un chico de estatura pequeña, una sonrisa blanca adornaba su rostro al igual que unos ojos color avellana. Se acerco temeroso al presente que acababa de pronunciar su nombre.  - necesito de tu ayuda -  Draco simplemente asintió con su cabeza y siguió a su mayor. Era la primera vez que salía del apartado de transportadores de almas, pero al parecer era un asunto urgente. Cuando ya se encontraban lo suficientemente alejados de los demás, Rick se detuvo y espero a que el muchacho se relajara un poco.  - tranquilo Draco, no es nada malo- intento calmar su mayor.  - disculpe.... Disculpe mis torpes nervios superior, pero.. Aun no entiendo su llamada -  - Draco, necesito tu ayuda para una misión muy importante en la tierra, debemos evitar que la muerte mate a unos chicos inocentes, y debemos evitar que Lucifer y la muerte no se maten entre ellos -  - pero... ¿ Son hermanos verdad? ¿ Por qué querrían matarse? - sin duda muy joven para entender.  - mira, Lucifer es el dueño del infierno, Dios el dueño de la tierra, y la muerte dueño de nada. Encontró injusto al parecer que su hermano tuviera mucho más poder que él, logrando así una disputa de tal vez cien años entre ellos- comenzó a explicarle al menor lo más rápido posible, pero detallado.  - bien, ¿ cuál es mi labor superior? -  -debes vigilar a la muerte, que no se acerque al muchacho -  - de acuerdo superior - asintió frenéticamente con su cabeza.  - admiro tu entusiasmo, después no quiero que llores si algo sale mal,  Y esto será parte de tu entrenamiento -  -si.. - susurro.  Las personas se alejaban de la tumba de Melani, ya habían hecho toda la ceremonia y era hora de volver a casa. Luca no quería hacerlo, no quería volver, porque sabía que estaría solo, pero tal vez esa soledad no sería tan mala. Se despidió de cada uno de sus amigos con una sonrisa forzada y comenzó su viaje a casa. Aún no sabía conducir, así que debía ir caminando o en algún transporte para llegar más rápido.  Abrió la puerta de la casa lentamente, esta hacia un sonido agudo cuando habían lentamente, pero le encantaba ese molesto ruido, ya que así sentía que estaba en una especie de película de terror, sin duda pensamientos fuera de lo normal para muchos, pero no para Luca.  La nieve caía cada vez más rápido, tal vez una tormenta se aproximaba. Prendió el televisor y la pequeña chimenea de la casa. Subió a su cuarto y tomó su pijama, se dirijo al baño y preparo la tina.  Fue nuevamente a la chimenea y dejó todo dispuesto para que esta prendiera fácilmente, vio tal vez cinco minutos la televisión y se dejó nuevamente al baño.  El agua tibia rozaba con su piel canela, se sumergió en la tina y descanso un poco. Todo había ocurrido tan rápido que aún no lo podía creer, se sentía solo por primera vez en toda su vida. Después de todo su madre siempre estaba con el cuando lo necesitaba, pero esta vez no pudo ser así, y odiaba que ocurriera de esta manera.  Salió de la tina y envolvió su cuerpo con una de las toallas, se miro al espejo unos instantes, noto como en algunos lugares habían pequeños rasguños, se asunto en un principio, pero luego se relajo al recordar que Lisa durante la clase dejaba marcas en su piel con sus uñas para dejarle según la rubia, un recuerdo de amistad.  El agua goteaba por el pasillo dejando así un camino desde el baño hasta su habitación. Abrió la puerta de esta y la cerró, sabía que no se encontraba nadie, pero era la costumbre. Camino en dirección a la ventana y cerró las gruesas cortinas terracota que su madre había comprando. Se dirijo a su armario y busco su pijama, pero recordó que lo había dejado en el baño. Nuevamente se dirijo ahí para tomar la gruesa ropa y volver a su habitación.  Se quedó en silencio, quería sentir la soledad, sin duda le incomodaba estar en silencio. Aunque el televisor estuviera encendido, eso era en el primer piso, y era muy leve el ruido que este lograba hacer.  Sumergido en sus pensamientos comenzó a ponerse prenda por prenda, dejo su toalla en una de las sillas y soltó un gran suspiro. No sabía que podía hacer ahora, tal vez debería recostarse en la cama, o bajar y ver un poco de televisión.  La segunda opción parecía la indicada, tomó la perilla de la puerta y se detuvo. Una respiración chocaba con su nuca, dándole a entender que alguien estaba en esa habitación con él. Comenzó a rezar lo más rápido que pudo en su mente, el miedo recorrió todo su cuerpo pensado que la muerte era quien se encontraba tras de él, pero no era el caso.  - hola - una voz ronca viajo por todos lados hasta llegar a sus oídos.  - ah.... ¿ Quien eres? - susurro, el aire nuevamente se le había ido de ambos pulmones.  - tranquilo, soy Lucifer, o puedes decirme Sam, como gustes -  La voz varonil de aquel muchacho era digna de algún tipo de videojuego. Sentía que estaba en una especie de película para adultos, y el era el pobre chico que no podía escapar de las garras de su depredador.  Su apariencia era perfecta a sus ojos, era bastante alto, un tanto musculoso pero no en exceso, su cabello rubio de colorado y unos ojos negros profundos. Sus labios eran finos pero bien definidos, y sus manos eran grandes y se podían ver las venas en estas.  - hola... -  Tal vez la muerte no mataría a Luca, tal vez no sería la muerte, pero perfectamente Lucifer podía matar al chico en cualquier momento que quisiera.
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