Juan Desde que llegué al Palacio, me quedé impresionado, con la boca abierta literalmente, vine por primera vez para la boda de mi Cristina y luego por segunda vez cuando me hizo un llamado de auxilio, después que golpeara supuestamente a la prima del sultán, el caso se resolvió fácilmente. Deambulo por el lugar, casi siempre escoltado, lo que me resulta asfixiante, no entiendo ¿Cómo pueden acostumbrarse a vivir así?, y lo más increíble es que a pesar de que no sé si cambiaría mi vida actual por una llena de lujos pero sin libertad como lo es esta, con costumbres demasiado arraigadas para mi gusto, donde tuve que cambiar incluso mi forma de vestir aquí, pues no era del todo adecuada, sería capaz de sacrificarlo todo por Asisa. La había conocido de manera inesperada, todavía podía record

