Cuando recibí la llamada del Señor Sanchez quede impactada no paraba de pensar en que era una mala idea salir en medio de la noche para citarme con él, solo pedía a Dios que no tuviera una segunda intención, que fuera algo de trabajo, pero cuando me encontraba frente a la dirección que me dio, volví al mismo pensamiento ¿Qué hago yo aquí? —Buenas noches señor Sánchez—, digo un poco tensa. —Por favor toma asiento Cristina—, me dice con serenidad. —Gracias por su invitación pero no tengo claro el motivo y me hace sentir incómoda que me llame después de mi hora de trabajo para citarme de improvisto y disculpa mi franqueza. —No esperaba menos de ti, pero por favor primero pidamos algo de beber, ¿deseas alguna bebida?. —Un zumo de naranja estará bien gracias. Después que pide las bebidas,

