Rashid llegó puntual a las siete de la noche, solamente al escuchar el timbre ya me sentía emocionada por lo que la noche estaba por ofrecer, abrí la puerta y no pude evitar sonreír, sus ojos estaban fijos en los míos pero después se había dado la tarea de repasar mi aspecto, en su mano traía una única rosa que de inmediato me entrego, —Estás deslumbrante, nunca dejas de sorprenderme, con o sin maquillaje para mi eres perfecta. —Siempre has sido un adulador, por favor pasa. —Gracias—, paso hasta la sala para encontrar a Ethan en su sillita dormido y le dio un beso en la frente, —Es un apartamento increíble, Cristina, tienes unas vistas muy hermosas de la ciudad, me encanta. —La verdad es que aquí nos hemos ajustado muy bien, me parece un poco grande para nosotros pero se siente mucha pa

