Rashid, miraba las calles decoradas con motivos navideños, había alegría en el ambiente, pero se sentía afín con ese sentimiento, pues a pesar que con los días su corazón entristecido se fue calmando poco a poco, no dejaba de pensar en Cristina que diferente habrían sido esas navidades junto a ella, llenas de amor y motivos para celebrar, pero ahora lo que se le había hecho en un principio le tocaría hacerse merecedor de ello, para ello seguiría su instinto y es que estaba seguro que la clave estaba en Juan así que lo llamo a pesar del día en que se encontraban. —Hola Juan, ¿como estas y Asisa? —Bien, preparándonos para cenar y ¿tu? —Digamos que bien, te llamaba para además de desearles que la pasen excelente también comunicarte que el embajador que tenemos en Reino Unido será reubicad

