—Mi nombre es Rachida, soy la madre de Rashid y vengo a que hablemos, por favor no tomes a mal mi intervención, pero es momento de hablar como mujeres—, todavía esas palabras retumban en mi mente, estoy algo apenada, pues antes de venir aquí y desde que llegué no me he tomado el tiempo de saber nada de los padres y familia del sultán, ella ve mi duda y continúa. —No vine a juzgarte, solo deseo que tengamos una charla, de mujer o si lo prefieres de madre a hija, no quiero ser una intrusa y mi hijo no me pidió interceder, de hecho yo estaba ansiosa de venir a conocerte y aun más cuando Asisa me hablo de ti. —Me apena no haberle saludado de la manera correcta su alteza y aprecio que usted dedique su tiempo para conocerme. —Ya eres parte de la familia y claro que me importa, deseo que tenga

