—Oh, Dios mío, no puedo continuar, lo juro, si leo un párrafo más y saldrá humo de mi cabeza — Se queja pesadamente mi primo dejando caer estrepitosamente su cabeza en la pila de hojas. —No exageres — Ignoro su teatro —, mientras más te quejes, más tardarás en terminar — Le recuerdo a la vez que resalto con color una información importante de un texto. —Ja, ja, muy fácil decirlo, señorito ‘soy promedio perfecto’ — Levanta su mirada para observarme a través de la pantalla de la computadora mientras rio irónicamente ante el apodo totalmente contradictorio a la imagen que doy. O bueno, daba a otros, antes de conocer y terminar de relacionarme con Rose. —¿Quién diría que te va bien en los estudios siendo un principito? — Levanto la vista con una ceja alzada. —¿Estás diciendo que por ser a

