Marcelo es atropellado

1421 Palabras
― ¡En tu vida me vuelvas a faltar al respeto en tu vida! ― gritaba Violeta furiosa. ― ¿Desde cuándo te has vuelto un tirano conmigo? ¿Desde cuándo? ― continuaba gritando Violeta haciendo que por primera vez Diego se quedara callado al ver que ella lloraba porque toda su relación lentamente se estaba yendo a la basura. Diego intentó articular palabra, pero no podía se había quedó callado al ver que Violeta lloraba ella decidió irse del lugar mientras que él se quedó parado en el carro quien enojado se sube para manejar quien sabe a dónde Marcelo vio que ella estaba demasiado afectada, puesto que sin decir nada decide irse dejando sus instrumentos de trabajo su saxofón que lo acompañaba a todas partes salió en su búsqueda sin saber a dónde se dirigía. ***Violeta*** Por momentos quería huir por momentos quería desaparecer o mejor dicho huir me sentía tan, pero tan perdida que no sabía qué rumbo tomaría mi historia sentí que mi celular vibraba no quería contestar a nadie solo quería estar, sola, Diego se comportaba de una manera tan cruel conmigo que me dolía lo quería una parte de mí lo seguía queriendo eran tantos años de relación que no quería tirarlo a la basura caminaba lentamente atravesando la avenida sin fijarme donde iba o si venía un carro cuando de pronto sentí unas manos en mi cintura tirándome lejos no pude ver quien hasta que aclare la vista para saber quién me había salvado la vida al verlo me quede muda era Marcelo que me había salvado por lo que me levante y fui directamente corriendo hacia él, ya que vi que no se levantaba. ― Marcelo, Marcelo ― dije moviéndolo cuidando de no lastimarlo. ― ¡Marcelo! ― volvía a decir al ver que no abría los ojos, pero estaba haciendo gestos de dolor. ― Por favor despierta ― hablé un tanto desconcertada, puesto que no tenía una idea de lo que estaba pasando estaba a punto de llamar a la ambulancia cuando él despierta agarrándome mi mano. ― Violeta ― decía él un tanto adolorido. ― Marcelo ― hablé un tanto alarmada. ― No te muevas mucho llamaré a una ambulancia para que te den atención médica ― hablaba mientras de que él solo sostenía mi mano como si me dijera que me calmara que todo estaba, puesto que el carro había salido huyendo. Esperamos unos minutos la ambulancia había llegado me subí con él para cerciorarme que él estuviese bien en las mejores manos aun así él tenía ánimos de sonreír cuando yo apenas recordaba cuando fue la última vez que he sonreído Al llegar al hospital lo trasladaban a urgencias, puesto que yo solo tenía un moretón y raspadas esperaba en la sala de Urgencias para saber a qué hora me dejaban verlo para agradecer que me haya salvado la vida hasta que por fin de varias horas el médico me dejaba verlo. ― Lo tendremos bajo observación durante 2 días tenemos que hacerle tomografías para ver si no hay un traumatismo craneoencefálico ocasionado por el atropello ― me decía el médico mientras me guiaba hacia la recámara de Marcelo. ― Está bien gracias por todo ― le dije tratando de sonreír cuando entre a su recámara al verlo él me sonríe estirando su mano por lo que sin pensar yo acepte. ― Eh visto un ángel ― me decía Marcelo haciendo que yo negara con la cabeza sonriendo. ― ¿Siempre eres así? ― pregunté cruzándome de brazos por lo que él sonreía. ― ¿Así cómo? ― pregunto Marcelo mirándome de nuevo haciéndome sentir nerviosa. ― siempre sonriendo incluso en los momentos más horribles siempre sonríes ― le decía a Marcelo haciendo que él agarrara mi mano y la besara haciendo que yo la retirara al momento, pues no entendía por qué me ponía tan nerviosa con su cercanía. Era tan extraño, pero a la vez era reconfortante estar con él a su lado. ― Solo sé que verte será mi mejor medicina desde ahora ― me decía Marcelo haciendo que yo sonriera o mejor dicho que una sonrisa se le escapara de la cara. ― Gracias ― le agradecí a Marcelo quien me sonrió tiernamente. ― No tienes nada que agradecer ― me dijo Marcelo tratando de moverse, pero le dolía el brazo, ― No te muevas tu brazo está fracturado es necesario que te estés con el yeso ― le decía a Marcelo haciendo que él se quedara quieto en esa camilla. Pasaron las horas esta vez por extraño que pareciera el tiempo con Marcelo se había ido volando quería verlo quería cuidarlo, sin embargo, no le haría caso lo vería lo cuidaría, pues después de todo era lo menos que yo podía hacer por él. Salí del hospital para dirigirme a mi casa al llegar vi a Diego que estaba sentado en la sala. «Genial ese animal no está haciendo más que meterle ideas en la cabeza a mi madre mi papá me vio por lo que me abrazo checando que todo estuviera en orden. ― Hija ¿Qué te sucedió estás bien? ― me decía mi padre al verme las raspaduras que tenía en los brazos. ― Si papa después te explico qué paso ― le dije a mi padre intentando sonreír. ― Bien Violeta ¿Me dirás de donde conoces a ese tal Marcelo? ― me pregunto mi madre si ni siquiera preguntarme si estaba bien o mal. Yo no le quise responder no estaba de ánimos para responderle por lo que me fui de ahí con la intención de subirme lo antes posible a mi cuarto, pero Diego como siempre sacando sus propias conclusiones. ― De seguro Violeta viene cansada de pasear con ese muerto de hambre ― decía Diego por lo que me voltee a mirarlo. ― Por lo menos ese muerto de hambre como lo llamas me ha defendido y no solo eso me salvo la vida, en cambio, tú solo te dedicas a hacerme la vida miserable ― le conteste furiosa. ― Si obedecieras a Diego nada de esto estuviera pasando ― me decía mi madre aun con sus ideas de siglo pasado. ― ¿Obedecerlo? Mama estamos en pleno siglo XXI ― le dije negando con la cabeza. ― Tonterías ― me decía mi madre negando con la cabeza. ― Tonterías es aguantar a alguien que se ha convertido en un tirano eso es una tontería mamá tontería es que no me escuches no te importa que casi muero atropellada no te importa que Diego me obliga a hacer cosas que no quiero hacer tontería madre es que quieras convertir mi vida en una maldita monotonía que me está matando ― le decía a mi madre llorando desesperada gritando todo lo que me estaba haciendo mal o mejor dicho que no soportaba. ― ¡Violeta vuelve aquí! ¡Pídele disculpas a tu madre! ― me gritaba Diego por lo que no le hice caso y me fui directo a mi habitación azotando la puerta quería estar sola muchas veces no quería volver a casa quería escapar lejos de todos hasta de mí misma. ― Será mejor que te retires Diego yo creo que ya tuvo suficiente mi hija contigo ― hablo Juan corriendo a Diego, ya que no lo soportaba había algo de, el que hacía que no lo quería cerca. ― Necesito hablar con su hija ― respondía Diego no quería irse de la casa. ― Pero ella no quiere hablar contigo vete de mi casa ― contesto Juan despidiendo a Diego por lo que él agarra su abrigo y se va haciendo que Eva su esposa lo mirara furiosa. ― Espero que tengas una buena explicación para esto Juan ― hablaba Eva furiosa. ― ¿Explicación? ¿No te parece suficiente lo que está pasando tu hija por culpa de Diego? Hablas de obedecer cuando los tiempos cambiaron ― decía Juan yendo a tomar una copa de coñac. ― Entiende que Violeta está echando a perder esta relación que nos puede salvar de la ruina piensa si le dejas la empresa a Diego él puede hacerla crecer su familia es muy poderosa ― hablaba Eva tratando de convencerlo. ― ¡No pienso dejar mi empresa en manos de Diego antes tendrá que pasar sobre mi cadáver! ― contesto Juan furioso por lo que Eva solo se sube las escaleras muchas veces no entendía por qué no quería a Diego o mejor dicho no estaba de acuerdo.
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