No podía creer lo que estaba sucediendo. Me encontraba en una situación muy extraña, con algo a lo que ya no estaba acostumbrada, pero ahora que sucedía, se sentía tan extraño, pero en el buen sentido, aunque era tan extraño, que no sabía ni cómo debería sentirme, porque hace mucho no me sentía así, hace demasiado tiempo nadie se había interesado en mí, por hacerme sonreír o verme feliz, no de la forma en que Igor lo hacía y no sé si eso era bueno para mí. Habían pasado unos días desde que vi a Igor en la universidad y ha tomado ciertas costumbres, de forma arbitraria todas, pero no lo hacía por mal. Era extraño que se estuviera esforzando tanto, lo cual me tenía desconcertada y a la vez, a la defensiva, porque luchaba por no sentirme atraída hacia él, lo cual me costaba con el alma porq

