Capítulo 17: dulce o amarga venganza

1664 Palabras
Necesitaba arruinar a Marko y hacerlo pronto, para no vivir con aquel monstruo cerca. Y necesitaba hacer pagar a Merina y alejarse de aquel mundo, cambiar su vida por completo y olvidarlo todo. Al salir del baño y cambiarse, se acomodó en la cama con la laptop y empezó a buscar en internet dónde comprar venenos letales. Lo mejor era matarlos de una forma silenciosa y rápida. Pero… ¿y si se arrepentía por convertirse en una asesina? Podía destruirlos de otra forma, como dejar en la quiebra a Marko, pero… ¿eso no dañaría a sus padres? ¡Santo Dios, los señores Rumanof eran tan buenas personas! Si le hacía daño a una pareja que únicamente se habían portado bien con ella, sería peor que el propio Marko y Merina… Las lágrimas les salían a borbotones de los ojos. ¿Por qué no pudo regresar al pasado a una época donde tuviera los motivos suficientes como para destruir a Marko? Si lo atacaba ahora, la villana sería ella, porque él aún no le hacía daño y no entendería su actuar. ¿Debía esperar? Estaba a sus diecisiete años, con la opción de cambiar muchas cosas, pero… ¿cuáles específicamente? En ese justo momento Marko estaba intentando conquistarla: a ella, no a Merina. Y Merina acababa de ser expuesta en frente de Marko, él ya sabía que esa mujer podría mentir a conveniencia, así que poco a poco podría construir una idea real de quién era. Pero… ¿y qué pasaba con Marko? Él ante todo era su asesino, la iba a matar en el futuro. Ella ya lo había vivido, no podía ser completamente neutral con él, deseaba hacerle daño, hacerlo pagar por todo el daño que le ocasionó. “Sé que desde pequeña te encantó maltratar a Merina y casi la asesinas” esas habían sido las palabras de Marko, las dijo con tanto rencor y odio hacia ella que desde ese momento pudo presentir que la iba a asesinar. Valentina llevó las manos a su cabeza, frotando su cuero cabelludo con desesperación. Estaba frente a un gran dilema ético. ¿Y si en esta nueva oportunidad que le brindaba la vida se equivocaba y terminaba siendo ella la que se convirtiera en Merina y le hiciera daño a personas inocentes como los señores Rumanof? ¡O peor, que Mariana, su mejor amiga, se enterara de toda la maldad que ella ocasionara y volviera a herirla como en el pasado! Cuando ella se apartó de Mariana cuando estaban en la universidad, notó un cambio en su amiga, se había vuelto apagada, pronto dejó de ir a la universidad y después se mudó del país. Habían tenido una discusión sumamente fuerte, donde Valentina le dijo palabras muy hirientes y Mariana lloraba desconsoladamente. Después se enteró que Mariana unos días antes se había enfrentado a Merina, pues había descubierto el abuso que le había infringido a Valentina (Mariana nunca supo que Merina la había acosado) y por esto recibió fuertes represalias por parte de su familia, ya que Merina tenía una imagen intachable, como de quien no mata ni una mosca, así que creyeron que todo eran mentiras y calumnias hacia la que era en ese momento la prometida del heredero Rumanof. ¿Qué mentiras había creado Merina para controlar a toda la familia Rumanof y manipularlos hasta el punto de que generó en Marko tanto odio hacia valentina que fue capaz de asesinarla? Debía analizar bien la situación para no cometer los mismos errores de su pasado y mucho menos crearlos en esta nueva vida. Además de nunca permitir que Marko se casara con Merina, necesitaba exponerla, quitarle su fachada de mujer buena y bondadosa y hacer que se revelara tal cual era y todos conocieran su maldad. —Debo hacer que se enoje conmigo, que pierda la cabeza y ella misma se destruya —susurró. Aún no sabía bien qué hacer con Marko, pero al menos tenía las cosas claras con Merina. . El restaurante era fino y exclusivo, de los que le gustaba frecuentar a Marko. Un grupo de jazz tocaba en vivo y la mesa donde estaban ubicados se encontraba en una esquina, cerca de un gran ventanal que dejaba ver la pomposa vista de la ciudad nocturna. Valentina intentó colocarse un buen vestido para la ocasión, algo elegante, pero se sentía tan mal anímicamente que optó por usar uno n***o de satén que era el seguro, pues le quedaba bien y le servía para todo tipo de ocasión. Marko había pedido la cena por ambos, era tan analítico que sabía que ella no estaba acostumbrada a la alta cocina. Afortunadamente sus padres aún no estaban sospechando sobre sus salidas, todo lo contrario, les alegraba que Valentina tuviera amigos y su mamá la animó maquillándola, aunque se quejó de que usara un vestido tan insulso y le dijo: “Si quieres rodearte de gente importante, debes vestir como ellos”. Había sido la misma frase que le dijo cuando ella empezó a trabajar en el banco Rumanof. Valentina tenía una copa de vinotinto servida, pero no la había tocado. El día anterior el vino hizo que se relajara y habló de más. Observaba a Marco con su perfecto traje hecho a la medida y el reloj de su finísima colección. Era impresionante, nunca le había visto repetir reloj, era uno de sus gustos más excéntricos: coleccionar relojes. Sabía que tenía en su mansión todo un cuarto lleno de éstos y más joyas. Pensaba en que nada más necesitaba una oportunidad para entrar y robarle algunos, seguro con unos cuantos y se haría toda una fortuna. Pero necesitaba pensar en grande, su venganza no podía reducirse nada más en convertirse en ladrona de joyas. Marko tenía una caja fuerte, allí guardaba documentos importantes como escrituras de propiedades de los Rumanof que estaban a su nombre y grandes sumas de dinero, había hasta barras de oro en aquella caja fuerte, pero claramente él jamás le reveló la contraseña, aunque en una ocasión le mostró el interior. Si al final se decidía por destruirlo, su primer ataque sería esa caja fuerte. Salió de sus pensamientos cuando Marko comenzó a hablar de algo y ella no sabía de qué, por estar concentrada en su venganza. Con el paso de los minutos entendió que se trataba de la universidad, que pronto comenzaría el nuevo semestre y que se sentía nervioso. —No sé si lograré adaptarme —confesó. —Claro que sí, lo harás bastante bien —soltó ella con rapidez al parecerle ridícula su inseguridad. Marko se volvería sumamente popular al inscribirse al equipo de tenis e ir a campeonatos y dejar en alto la universidad. Sería la mezcla perfecta entre un hombre multimillonario, guapo y atleta; las mujeres se iban a volver locas por él. El joven le sonrió mientras la contemplaba, algo que le incomodó de sobremanera, obligándola a tomar un largo trago de su vinotinto. —Cuidado, no es agua —advirtió Marko. A Valentina definitivamente no le estaba gustando el curso que tomaba su relación con él. A ese paso se iban a convertir en pareja a final de mes. Pero si quería ocupar el puesto de Merina, era inevitable. —Me gusta la seguridad con la que hablas —alagó él. Eso pasaba porque Valentina sabía lo que ocurriría en el futuro. Se le ocurrió una gran prueba para Marko, lo que quitaría de encima sus dudas de cómo actuar con él. —Quiero que me ayudes a resolver la siguiente situación —pidió. Al joven le pareció curioso su cambio brusco de conversación, pero aceptó. —Claro, ¿cuál es? —Una chica tiene problemas en su trabajo —comenzó a decir Valentina—, su jefe está casado con una antigua compañera de esta joven, quien la acosaba y hasta intentó asesinarla una vez con una navaja al apuntarle en el cuello. Pero este jefe no sabía la verdad, todo lo contrario, creía que la chica era quien había acosado a su esposa y que incluso la intentó asesinar, por lo que decidió vengarse y le hizo mucho daño a la joven hasta el punto que en una discusión ella tuvo que salir corriendo por su vida, pero fue demasiado tarde, su jefe la asesinó en venganza por el supuesto daño que le hizo a su esposa. La joven creyó que había muerto, pero contrario a ello, volvió al pasado, cuando aún esa situación no comenzaba y conoció a su jefe, pero él aún no se casa. ¿Qué debería hacer la joven? Marko arrugó el entrecejo, después se recostó al espaldar de la silla de madera. —Si la joven quiere cobrar venganza, puede hacerlo, asesinar a quien será su jefe —respondió—, pero eso la hará más malvada que él, pues estará asesinando a una persona inocente, si quiere matarlo… deberá esperar a que él la agreda primero. —Tomó su copa de vino, la llevó hasta su nariz, apreciando el aroma—. La venganza es como un buen vino, entre más se añeje, será más exquisito. En todo caso, si quiere vengarse del verdadero villano, debe actuar enfocándose en la raíz: la esposa. —¿Qué crees que debería hacer con la esposa? —Atacarla primero, impedir que intente asesinarla y mostrarse más fuerte, con más poder, así acabará con el problema de raíz. Qué curioso que su asesino le estuviera dando un consejo sobre cómo impedir que él la asesinara. —Ojalá… el jefe de esta chica jamás se convierta en un asesino —susurró. Marko no alcanzó a escucharla y le dio un trago a su copa, para después mostrarle una sonrisa. —Me gustas mucho —confesó Marko de repente—. Sé que dije que me vieras como tu hermano mayor, pero me gustas tanto que no creo que eso pueda ser posible, quiero que me veas como hombre. Y me gustaría que fueras mi novia.
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