Actualidad: Marko se estaba apropiando demasiado de la idea de vengarse por algo que aún no había pasado, según él, era mejor estar prevenido y no cometer el mismo error dos veces. En aquellos días estuvo haciéndole preguntas a Valentina muchas veces, la llamaba de un momento a otro para hacerle preguntas concisas como: —¿En qué año me voy a casar? —En el dos mil veintitrés —le respondía ella. —¿Tan joven? ¿Es que acaso la dejé embarazada? —replicaba él. —No, sólo quisieron casarse —contestaba Valentina con tono neutral. O iba a recogerla en el colegio nada más para volver a interrogarla, iban a una cafetería y él le compraba todos los helados de sabores que ella pedía. —¿Y llegué a tener hijos? —preguntaba Marko. —No, al menos que yo supiera —respondía la joven. —¿Por qué

