Capítulo 31: confesiones dolorosas

1444 Palabras

Rosa se paseaba en círculos por la habitación, sus manos se masajeaban entre sí, nerviosas y sudorosas. —¿Ayudaste a Marko a asesinar a Lorenzo? —preguntó Valentina con fuerza. Su hermana por fin pudo voltear a mirarla, sus ojos estaban llenos de lágrimas y por momentos se podía apreciar el temblor en sus hombros compungidos. —Debía escoger entre tu vida o la de ese criminal —espetó Rosa—, ¿y cuál crees que sería mi decisión? Obviamente serías tú: eres mi hermana, por el amor de Dios. —¡Pero fue un asesinato! —alegó Valentina. —¡No, fue en defensa propia! —protestó Rosa—. Él también iba a asesinar a Marko, tuvo que defenderse, eso fue lo que sucedió. —¿Te estás escuchando? —cuestionó Valentina y se levantó de la cama—. Sabes perfectamente que lo que dices no tiene sentido. Yo mi

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