¿Has llegado?

1125 Palabras
– El maestro me mandó, pero la verdad es que yo queria asegurarsme de que estubieras bien, no quiero que algo te pase, por culpa de ese idiota- creo que solo a el se refiere con palabrotas, si ella es especial, ya que ella siempre demostrara lo puro que es su alma, pero cuando se trata de defenderme o preocuparse por mi ella no dejara de hacerlo aunque deba entrar a lo profundo del abismo he ir por mi. Ella me toca el hombro y me abraza, odio que me abracen es la única persona a la que le permito que lo haga. Me quedé inmóvil quizá y se vaya y deje de abrazarme, esto es muy incomodo. “?viste que buena se está poniendo?, Cada vez crecemas, me pregunto si otra cosa tambien le esta creciendo, deseo probarla, lo que daría por saber qué se siente estar dentro de ella” demonios olvide lo pervertido que puede ser este idiota de Roberto, sera mejor que me aleje de ella ya. La alejo de mi y veo como Roberto sonríe, sin duda sabe lo que ocasionó, él es un diablillo.. –¿Está todo bien? Perdona no fue..- … –¿ Hice algo mal? no lo volveré a hacer pero ya sabes que abrazarte es mi debilidad es como si abrazara a un dulce y tierno osito de peluche–Ella me ve con ternura pero no no soy un dulce y tierno oso de peluche no para ella, por que no puede darse cuenta de la oscura que está mi alma,siempre trata de hacerme sentir bien, la conozco desde secundaria creo que ella cuida de mi tanto como yo de ella, pero desgraciadamente es mujer, las mujeres solo te manipulan y te hacen débil, cuando lo que mas deberias de ser es fuerte. – ¡Tengo que irme!- Dije, creo que es lo mejor, estar lejos de ella antes de que vea esa versión que no quiero que vea. “si o si no terminaré cogiéndote muy duro carinito.” rijo Roberto y yo negué con la cabeza, él no retiene lo que piensa y en ocasiones es incómodo, para mí, que soy el único que logra escucharlo. Odio esto, que Roberto cada vez que la ve solo quiere poseerla, ella no se merece eso, ella no se merece que una persona tan sucia desee estar con un ángel como ella, es como si con mi presencia manchara su pureza, esa pureza que debería de ser conservada para siempre, mi querida Sara. – Yo sé que Frederick te molesta pero yo siempre te apoyaré _ me dice tomando mi mano impidiéndole que salga del salón, y yo como todo un corderito camino con ella de la mano, Sara tus manos están limpias pero las mías ya no son ni un poco. –¿Por qué eres tan buena conmigo?-- le pregunto y ella se detiene, voltea a verme con una agradable sonrisa y responde mi pregunta. –Por que me gustas– me quede pegado al piso y congelado de todo mi ser no me esperaba esa respuesta, esperaba una como : es por que eres mi mejor amigo, porque te conozco desde hace años y me preocupo por ti, pero jamás llegué a pensar que era porque yo le gustaba. “Ahí que coger.” dijo roberto pero esta vez lo ignore totalmente no voltee ni a verlo, no merece mi atención en este momento. – Tu no me gustas- dije sin mirar la gravedad de mis palabras, bueno no es gravedad ya que dije lo que siento, pero decirle tan a la ligera que no me gusta es lastimarla y es lo que menos quiero, no a ella. Salgo del salón dejándola ahí parada, creo que no estoy pensando bien últimamente.. Lo siento Sara pero jamás me enamoraré y menos de un ángel, bueno no de ti, mi querida Sara. Al terminar las clases me voy a mi casa, cuelgo mi mochila en el perchero y me quito mi sudadera de la escuela. Creo que hoy hice muchas estupideces, bueno por lo menos así yo lo siento, estupidez tras estupidez, ?por que soy tan estupido? Mi casa es acogedora, no es grande como la del resto de mis compañeros de universidad, es más bien acogedora, si es muy cómoda, y no solo eso, me siento realmente en un lugar seguro, con una madre ausente, y un padre inexistente, gracias a Roberto, así que si es mi lugar seguro, pero aun asi deseo independizarme hacerme de mis propias cosa y dejar el pasado atrás no quiero ser un esclavo jamás de alguien más, con un trabajo mediocre o con sueños a medias, quiero ser el propio dueño de mi vida, no una persona que es manejada por los hilos del destino. Mi madre estaba sentada en el comedor, arreglándose, con bastante maquillaje y sus peinados extravagantes, sin duda creo que ya se a donde irá y que es lo que hará, no me sorprende en lo absoluto que ella vista de esa manera, es linda, pero su corazón no lo es, es una mujer que nunca, nunca en la vida te hará sentir especial o valorado, no en mi niñez lo hizo, y ahora que ya soy un adulto lo hará menos, si esperar eso de ella sería demasiado, no lo voy a negar, alguna vez llegue a amarla, pero después de que sufrí por ella digamos que solo están con vida por ser mi madre, o si no ya estaría en el lago o desaparecida, o como mi padre, ese maldito hombre. “Me pregunto cuándo comenzará a golpearla” Me dice Roberto torciendo los ojos, creo que ambos sabemos que eso pasara, ella es así, si pasara, sin duda. –¿Vas a salir? ¿A dónde irás? – no le pregunto realmente por que me importe solo le pregunto por mera curiosamente. –¿Has llegado?-- ella ni voltea a verme solo continua maquillandose, los labios y enchinando sus pestañas, y tapando los golpes en su rostro, ella está tan golpeada, que ya no se si es guera a su color de piel es morado – tengo una cita con un amigo así que no me esperes, deberías salir a distraerte con tus amigos, cariño, creo que lo necesitarás. o más bien lo necesitas cariño, solo no te desveles tanto para que vayas a buscar un trabajo, mañana ya que el dinero ya esta fallando, y necesito que me des. -- suspire. “Si claro mantenida sanguijuela, papi nuevo Stefan tendremos papi nuevo, pero me pregunto si este será el que la mate.” Roberto se comienza a burlar, creo que por primera vez no me molestan sus bromas pesadas..
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