Alexander da un largo suspiro antes de responderle. Sabía que después de todo ellos se delataron solos con las miradas, obviamente la mujer desconfiaría de lo que estaba pasando. —¿Me das un momento? —le dice él—. Creo que nos quedó un punto por hablar. India asiente, tampoco es que quiera sonar como una psicótica. Pero la posibilidad de que él tuviera otra mujer le había venido como la avalancha, habían pasado diecisiete años, esto era una locura. El hombre tomó el teléfono y salió al patio trasero. Emilia y Sarah miraban a la mujer, sabía que ella podría estar pensando cualquier cosa sobre esa situación, pero no les correspondía hablar sobre ello. Emilia volvió silenciosa hacia la cocina y sirvió el café para ofrecerle a su madre. El momento ya era incómodo de por si, pero debían lev

