El chico estaba bastante extrañado, Madison no solía meter a nadie desconocido dentro del lugar, mucho menos en su casa y mucho menos lo presentaba. Con cuidado y sin que ningún guardia de la mansión lo viera, él fue directamente hacia la moto que tenía estacionada a unos cuántos metros. No estaba seguro de que si los demás estarían contentos con la presencia de ese hombre, porque si Madison lo había llevado a su casa y quería que él lo viera, era porque tenía planes. Al tocar la puerta del departamento y que Madison lo recibiera, su mirada fue rápidamente hacia el sillón de la sala. Su corazón comenzó a latir erráticamente, jamás creyó de que frente a él estaría nada más ni nada menos que su primo, aquel que no veía desde hace algunos años. —¿Maison? —sin decir más caminó hacia él mien

