Capítulo 04.

598 Palabras
Alexia: Me comencé a mover incómoda en una superficie dura, abrí mis ojos y me di cuenta de que no estaba en mi apartamento, obviamente, intenté levantarme, pero no podía, porque mis manos estaban atados a la cabecera de la cama más dura del mundo, literal ¿no pudieron encontrar una mas dura? Traté de soltarme, pero no pude estaba muy bien amarrada, dejé de moverme y en ese instante abrieron la puerta. -Señorita levántese-dice un señor mirando hacia la ventana. - ¿Cómo mierda quieres que me levante, si tengo las manos atadas? -dije obvia moviendo mis manos. El señor se acercó a mi sin mirarme aun, me desató las manos y me sacó de la habitación. Me encaminó por un pasillo grande y largo, hasta una puerta de color negra. El la tocó y se escuchó una voz grave y sexy diciendo "Pase" fríamente. El señor me empujó un poco-demasiado-fuerte casi haciéndome caer, escucho un gruñido y me volteo hacia quien me empujó. -Oye, ten más cuidado estúpido- le digo y el en respuesta me cierra la puerta en mi cara soltando una risita-que maduro eres. Alguien carraspea y volteo hacia el sonido. Atrás de un escritorio hay un papi chulo, un papi rince y un hombre que está bien bueno. En su escritorio hay una placa que dice "jefe", en las paredes también, en su camisa también y hasta tiene un tatuaje en grande. Ya entendimos jefe. Pienso. -Hola-saludo casualmente sentándome en una silla que hay frente a su escritorio. - ¿Te dije que te sentaras? No-me dijo mirándome sin ninguna expresión, pero con un brillo en los ojos. - ¿Te dije que mandaras a que entraran a mi casa y me secuestraran? No-le respondo sonriéndole inocente. -Tienes razón- dice y me mira arrepentido-lo siento por eso. -Está bien, te perdono-le digo y él sonríe en grande-bien, si me disculpas...me tengo que ir. -le informo poniéndome de pie. - ¿Q-qué? no-dice susurrando mientras bajaba la cabeza. Salgo de la oficina sin escucharlo, observo a mi alrededor y están los típicos hombres con trajes negros con armas esperando que haga algún movimiento en falso. Veo delante de mí la puerta. Esto no puede ser tan fácil. Pienso. Comienzo a correr, pero uno de los guardias me agarra por mi brazo, pero yo le pisé el pie con todas mis fuerzas, al soltarme volví a correr, estaba por llegar cuando-de nuevo-me agarraron-otra vez-pero esta vez de la cintura y me cargaron, yo tiré mi cabeza hacia atrás dándole justamente en su nariz me mareé un poco pero aproveché, abrí la puerta y salí, ni un paso dí cuando-otra vez-me agarraron del brazo. Diablos ¿pero es que no me dejarán salir de aquí? Si siguen agarrándome así, terminaré más ja'lá que una soga. Pienso. - ¿Adónde crees que vas, bonita? -pero que... - ¿Cómo llegaste tan rápido aquí? -pregunto aturdida. -Tengo mis métodos- dijo y me cargó en su hombro, típico, como un saco de papas. - ¡Suéltame! -le digo gritando mientras me muevo como un gusanito. -Deja de moverte o si no tendré que castigarte-dijo dándome una nalgada. Si claro, lo que tú digas, papi. -Args maldito pervertido-le digo tranquilizándome, pero gruñendo por lo bajo. -Ehh controla tu preciosa boca-dijo dándome otra nalgada. -Maldito-lo insulto gruñendo. Entramos a la casa de nuevo, mas esta vez me llevó a otra habitación más grande y bonita. El me bajó de su hombro, poniéndome en la cama, fue a cerrar la puerta con seguro, se acercó a mí y dijo. -vamos a hablar-
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