Nicolas: Sonrío disfrutando los gritos de dolor del tal Miguel, por el rabillo del ojo observo a Alexandro, el padre de mi chica quien parece que disfruta esto más que yo y creo que le caí bien. -eso es muchacho, me gustó, buen golpe-me felicita golpeando mi espalda al ver el derechazo que le di en la cara al imbécil-es mi turno. Me alejo y observo fijamente como él señor sonríe mientras lo golpea fuertemente hasta que el tipo escupe sangre. -dime, Miguel ¿te arrepientes de lo que le hiciste a mi hija? -se detiene a preguntale. Duramos unos minutos en silencio, nosotros esperando una respuesta de su parte y él tratando de respirar por toda la sangre que tiene en la boca. Miguel empieza a reír de forma fuerte y Alexandro se empieza a enojar, dando la vuelta se dirige a la mesa donde es

