Lunes por la mañana y Alejandro se levantó de buen humor, no ha parado de sonreír y de mirarme en todo lo que llevamos de desayuno. - ¿tengo algo en la cara? -pregunto y paso mi manos por el rostro, quitando cualquier rastro de comida que posiblemente tenga. - No, claro que no.- responde aún con esa sonrisa. - y entonces, ¿por qué sonríes tanto? - digo mirándolo fijamente.. - ¿te han dicho lo bella que eres? - Pregunto. ¿Que? No pude evitar sonrojarme. - y más aún cuando te sonrojas... - mmnnnn... aún no has respondido mi pregunta - digo para que se olvide de mi sonrojo.... - tengo motivos. - y se puede saber ¿cuál? - pues simplemente la mujer que amo me dejo que la conquistará. ¿En serio dijo eso? La mujer que amo… ¡Mierda! otra vez mis palabras y mi voz se fue de paseo. - Al

