Las semanas pasaron lentamente. Yo aún no le decía nada a Bruno de mi embarazo. Y seguía sin creer en la especie de Luisanna. ¿Un vampiro? ¡Qué cosa más loca! ¡Cualquiera estaría en un manicomio por pensar en semejante barbaridad! Había hablado con Luisa sobre decirle a mi novio que será padre, ella me dijo que era seguro, que no se molestaría. Y lo intenté. —¿Podemos hablar un momento? —Le pregunté mientras él veía televisión cómodamente en el sofá. Me miró y asintió sin decir nada más—. Se trata de algo muy importante, Mason. —Ok, te escucho. —Su tono distante me hizo sentir mal. Dudé de si era buena idea contarle lo del embarazo, ya habían pasado algunas semanas y él no tenía conocimiento de nada en absoluto, de hecho, esa mañana, discutimos porque he compartido más tiempo con mi h

