Capítulo 3 (Parte 2)

840 Palabras
—¿Qué? ¿Te volviste loca? —Lo miré unos segundos y volví la mirada a la autopista—. Diario de Vampiros y Crepúsculo te han jodido por completo. —¿Me dices que los vampiros no existen? —pregunté, molesta—. Quizá no existían y creíamos que no, pero mira a mi hermana. Ayer tenía los ojos de color n***o y hoy dorados. —A lo mejor se ha puesto lentillas. —comentó Mason de la forma más natural posible. Para mí sin duda significaba otra cosa pero preferí no ir más allá—. Te dijo que no averiguaras lo que es, que no quieres saberlo. Hazle caso, quédate quieta. —Me sugirió apretándome la mano y besándola. No pienses en eso, Emma. Los vampiros no existen. Estás loca, los vampiros no existen. En el camino, nadie más dijo nada al respecto. Ashley iba dormida, cuando llegamos al colegio tuve que despertarla para llevarla a su salón. Allí me encontré a mi hermana.  —Hola, Em. —Me saludó con una sonrisa, le devolví el gesto aunque me sentía extraña—. ¿Qué te pasa? Te noto rara. —indagó luego. —Déjame que lleve a Ashley a su clase y regreso, tengo un par de cosas que hablar contigo. —Mi hermana asintió como si nada. ¿Sabría Luisanna de lo que quería hablar con ella? Dejé a Ashley en su salón, tal como le aseguré a Luisanna que lo haría. Me regresé a la entrada y allí seguía ella, conversando con Mason y Liam. Me pregunté a que se debía su presencia en la secundaria donde estudiaba mi hija pero eso era lo menos importante ahora. Ella captó mi mensaje con una sola mirada, nos despedimos de los chicos y subimos a su auto para ir a algún lugar donde nadie pudiera interrumpirnos. Llegamos a lo que supuse era su casa, ella preparó café mientras yo me sentaba y asimilaba en silencio la situación. Me miró expectante, esperaba que yo comenzara a hablar pero justo ahora no me salían las palabras, no sabía por donde comenzar. —Eres terca, Emma. —habló ella, al ver que yo no decía nada. Me miraba con seriedad pero yo no entendía nada—. Mason me ha dicho lo que le comentaste esta mañana y si sigues así, Liam se dará cuenta de que le oculto algo. —No eres humana, Luisanna. Es lo único que sé hasta el momento. —Ella rió pero no era una risa que yo conociera, esta fue más perturbadora—. Me das miedo, Luisanna. —añadí, me miró y se calmó. —¿Para qué quieres saberlo? —me preguntó, la respuesta era obvia. No quería que existieran secretos entre nosotras. Se lo hice saber pero ella me insistió en que era peligroso que lo descubriera y no me agradaría en lo absoluto—. Yo sé que tú eres terca con todas las letras, que harás todo lo que esté a tu alcance para descubrirlo. Cuando lo tengas, resérvalo para ti. —¿No quieres que sepa que descubrí lo que eres? —me atreví a preguntarle, su rostro se mantuvo sereno—. ¿Por qué le haces esto a Liam? —Mira, mientras menos sepan, mejor. No quiero que sufran, no quiero hacerles daño y si llegasen a descubrirlo, yo me tendría que ir, Emma. Tendría que desaparecer al menos por unos años, hasta que el tema pase. —No. No dejaré que te vayas, Luisanna. Eso tenlo por seguro. — —Entonces no digas nada si llegas a descubrirlo, ¿quieres? Ni siquiera a mí me lo digas, lleva el secreto a la tumba. —Asentí, ella me miró poco convencida. —¿Por qué no quieres enterarte de que descubrí quién eres? — —Si contármelo te dará más tranquilidad, adelante, pero no es de mi interés. —Me aseguró, yo la miré y no dije nada más—. Mi única petición, te reitero, es que no le cuentes nada a Liam. —¿Crees que no se enterará? En algún momento se dará cuenta. —En tal caso, deja que sea yo quien se lo diga. Pero tú ni pienses abrir la boca. —Tampoco pensaba hacerlo. No haría nada que te lastime, Luisanna, eres mi hermana. —Ella se dirigió hacia mí y me abrazó con fuerza. —Perdóname, no quiero desconfiar de ti, solo que este secreto me tiene mal. Yo quisiera contarte todo, Em, que no hayan secretos pero no puedo, ¡maldita sea! *** Justo ahora me sentía como Bella en Crepúsculo. Luego de ducharme, me fui al estudio y acá estoy, averiguando todo sobre vampiros en función de las características que noté en mi hermana. Lo único que logré fue confirmar mi teoría. Me asustaba, lo admito. No era fácil asimilar que mi hermana se había convertido en un monstruo. Pero no quise hablar con nadie al respecto, ella tendría sus razones para esconder semejante secreto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR