—Liam... —comencé a decir para explicarle pero él me interrumpió. —¡No, no me digas nada! No te quiero oír, no quiero verte, me hace mal. Déjame solo, por lo que más quieras. —Dijo para luego comenzar a caminar lejos de mí. Quería llorar, quería tirarlo todo a la basura de nuevo e irme de allí pero algo dentro de mí me decía que él me perdonaría en algún momento. De pronto, sentí una mano cerrarse en su hombro. Para escuchar una dulce voz hablar. Era mi amado hermano. —Solo necesita tiempo. —Dijo parándose delante de mí, levanté la mirada y le pregunté si estaba enojado conmigo—. Tendría que estarlo. Pero te entiendo, yo en tu lugar habría hecho lo mismo. —Te extrañé, Luca. —susurré, él me abrazó como si nunca nos fuese ocurrido nada—. Perdóname, no quise lastimarte. —No quiero que

