Miro a Max con diversión, antes de que se fuera le había prometido darle algunas clases de lucha, y eso iba a hacer, así que aquí estoy, el martes luego del trabajo, con pantalones de yoga y la pequeña sedienta de sangre en su traje de karate rosa, su enorme serpiente está enroscada entre los peluches de su habitación. - Mira lo que conseguí para ti - dice dando saltitos hasta su tocador, la sigo y me extiende una pulsera de cuentas azules y rosas - no es de Tiffany's pero tengo una igual - es preciosa - digo cuando me enseña la suya - ahora, vamos a entrenar Nos movemos hacia la sala, donde abrimos un enorme espacio rodando los muebles y extiendo dos lonas que había comprado hace un mes, la niña salta emocionada y lista para la acción. Durante casi dos horas le enseño posiciones defen

