Valeria Oh, Dios mío. Estoy sonrojada. Estoy completamente sonrojada mientras Harry espera lo que diré, pero solo noto cómo la pantalla de mi laptop me muestra la fotografía de él que con tanto esmero edité, quedándome increíble. No sé a dónde más mirar porque la vergüenza me recorre por completo y sé que hice mal en tomarle una fotografía a él cuando parecía lejano a lo que hacía. Lo correcto era pedirle permiso y luego tomarla, pero parece ser que todo me sale mal o al revés. Respiro hondo, reparando en lo que hice, y camino hacia Harry, todavía sin dignarme a mirarlo. —No es lo que crees—esa es la mejor respuesta que doy, haciéndolo reír y logrando que yo por fin voltee a mirarlo, hipnotizada por el sonido. —¿Ah, no?—pregunta divertido—. Yo solo veo increíbles fotos de mí. Si así e

