Theo quería con cada nuevo día asesinar a Zion, terco como una mula siempre hacía las cosas como le daba la gana, los trabajos para que avanzaran debían ser direccionados y él parecía que buscaba todo lo contrario. Extrañaba a Ignacio, pero comprendía que el ojiverde debía ejercer su cargo como representante de ventas de la Licorera y ahora, que era la única fuente de ingresos de Centauros, el posicionamiento de la marca y sus productos debía ser más certera y a mayor escala, por eso no lo detuvo cuando días después de la partida de sus padres, el muchacho habló de volver a la ciudad. Por tal motivo, para evitar cometer un homicidio y en vista de que su “marido” no se marcharía, optó por encomendarle los cultivos, tenerlo lejos de él facilitaba las negociaciones con los de la Asociación

