Treinta y nueve

780 Palabras

Al verlo sonreír, pensó en lo bipolar que era ese hombre, hace un momento atrás estaba con cara de ogro, y ahora sonría como un idiota. Sin embargo, no podía negarse así misma que cuándo sonreía se veía muy guapo, a diferencia de cuando estaba enojado. Se quedó embelesada mirando los labios de Marcos, aquellos labios que hace un par de meses devoraron su boca con primicia. Perdida en sus pensamientos estaba que no se fijó en el tiempo que llevaba observando a Marcos. —¿Qué tanto miras?— Gruñó al ver de reojos a la mujer que le miraba con demencia. Maite apartó su mirada sonrojada, no podía creer que después de todo lo que ese hombre le había hecho, el amor que sentía por él seguía intacto. Al llegar al hospital, Marcos se bajó rápidamente y le abrió la puerta, eso dejó a Maite aturdida

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