—Aún creo que debemos partir mañana— repuso Gardenia. Vio como su tía oprimía los labios, pero agregó: —El barco no saldrá hasta mañana por la tarde. ¿Podemos hacer un pacto? Si no recibes noticias del Barón por la mañana, ¿le enviarás un telegrama diciéndole que nos fuimos a Inglaterra? Tía Lily se colocó los guantes. —Lo pensaré— dijo con frialdad—, supón que llega cuando ya nos hayamos ido. Y también que tus amigos en París, Lord Hartcourt y el señor Cunningham han reportado a Inglaterra lo que saben. ¿Qué ocurrirá entonces? Gardenia se sobresaltó. —No había pensado en eso— respondió. —Inglaterra y Francia son uña y carne contra los alemanes— dijo su tía cortante—, debí imaginar que los secretos diplomáticos se intercambian. Por todo eso, Gardenia, el ir a Inglaterra no es una id

