Me encuentro charlando con Nikolais en mi despacho, acompañado de un par de copas de whisky. Él es uno de mis mejores amigos, nos conocemos desde la infancia. Su padre era socio del mío, pero después de que el suyo se suicidara y el mío muriera en aquel accidente, todo cambió. Nikolais siempre ha sido astuto, ambicioso, sabe moverse en este mundo. Al principio, él se fijó en Sara, pero ella me eligió a mí y ahora nos casaremos. Para mí, nuestro matrimonio no es más que un negocio. No hay amor, solo conveniencia. —No sé qué hacer —confieso, algo molesto. Nikolais me mira con curiosidad. —Eso es nuevo. Tú siempre tienes un plan, Aleksei. Me paso una mano por el cabello, exhalando con frustración. —No dejo de pensar en Elena. Sus labios, su piel… su maldita actitud desafiante. Nikolais

