Nerviosa me levanto temprano, la verdad no he dormido muy bien en primer lugar porque ese beso me ha dejado turbada y simplemente no logro olvidarlo y por otra parte está su rechazo y el hecho de que es mi jefe que no deja de atormentarme, me visto sin mucho afán y antes de la hora citada estoy frente a su puerta, como siempre me abre la puerta un bip pero hoy a diferencia no se que esperar me siento un poco tímida ante la situación, como si todo hubiese cambiado entre nosotros, en nuestra rutina y creo al ver su ojos cuando al fin se encuentran con los míos que él se siente igual. —Buen día Michael. —Buen día a ti también, por favor ven a sentarte junto a mí, tomemos un café. Voy hasta él y me siento en el sofá a un lado de su silla de ruedas, Michael tiene preparada en la pequeña mesa

