El fin de año transcurrió tranquilo. El pequeño Alejandro se acostó casi a la media noche, jugando con la consola que había recibido en navidad. Natalia y yo amanecimos tomando vino en la sala, con la convicción de que en este nuevo año cambiarían muchas cosas. Tres meses después... María se mudó al apartamento de Trino. Hablábamos con regularidad, dejó el recelo con el celular. Me comentó que planeaban casarse para mediados de año. Con respecto a mí, me iba bien dando clase en el instituto. Me sentía en mi elemento y a la vez me daba felicidad poder estar cerca de mi hija, así fuesen unas horas a la semana. Ella me tomó mucho cariño y desarrollamos una complicidad increíble. Se sentía un poco cohibida con sus compañeros y no le tenía confianza a ninguna chica, solo las veía como compañe

