Capitulo 4.

538 Palabras
Más nadie quería decirme nada, nadie quería decirme que realmente estaba, ella solo guardo silencio en todo el camino, no me dirigió la palabra ni un poco, no me hablo para nada, pero mi interrogativa surgió en el momento que vi que una ligera sonrisa apareció en su rostro, fue muy corta pero la vi, vi como ella sonrió, pero después de que me dieron la respuesta a mi incógnita unos minutos después olvide lo que vi en ella, sumida por el dolor. En ese preciso momento solo quería saber qué estaba pasando, me sentía confundida e irritada sentía que estaba muy enojada y no sabía el motivo ni la razón, mi corazón daba brincos de desesperación y estaba alterado, ya que no recibía respuesta alguna, solo queria que me dijera que las cosas estaban bien pero no lo hacían… . solo quería que alguien me dijera que realmente estaba pasando esto es desesperante inquietante esa sensación de no saber realmente qué es lo que está pasando es algo que yo no le deseo a nadie es algo que yo no deseo absolutamente nada a nadie ni a la persona que más llegué a odiar en este mundo pero así me sentía me sentía devastada sentía que una parte de mí se había ido sentía que nada en esta vida tenía sentido se sentía una niña desamparada, no tenía ni cinco ni tres años era una niña de 8 años a esta edad ya los niños ya logran comprender mejor las circunstancias. -¿ por qué viniste por mí? dime seguro el abuelo quiere verme él siempre quiere verme-Amo pasar tiempo con mi abuelo él siempre me dice cosas lindas y me hace sentir qué soy importante para él, aunque ya en mi adultez el actua extraño, muy extraño, como si me ocultara algo, pero la más extraño es que el… Y ese fue el primer secreto de una vida que estaba llena totalmente absolutamente llena de secretos. Secretos que aún no he podido descifrar, secretos que si lo pienso mejor eran aterradores, pero de cierta manera no me dan miedo, puedo llegar a ser muy valiente. Me ocultaron por días lo que estaba sucediendo, cuando me enteré fue un golpe devastador para mí Yo solo preguntaba una y otra vez donde estaban mis padres ¿por que no habían ido por mi a casa de mi abuelo? por que ya no iba a la escuela, ellos no me decían nada, ya se que dije que me enteré en minutos pero para mi el tiempo se congeló desde que fueron por mi a la escuela. El día en que me contaron lo que sucedía fue el día que toda la familia estaba reunida en la sala, desde el sitio más recóndito hasta el más joven y viejo. Todos me miraban con una expresión sombría y me hacían temblar en mi asiento, no quería solo ser alguien a quien todos miraban con lástima, ya que así era como sentía que me miraban –Siéntate mi niña. – dijo uno de mis tíos, lo dude un poco, pero al ver que mi abuelo palmeaba el sofá aun lado de él, corrí a su lado y tomé asiento a un costado.
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