Capitulo 6

635 Palabras
–En verdad lo lamento– fue lo último que dijo, mientras yo lo miraba alejarse, sin mirar atrás. Mas tarde entro mi tia con un vestido n***o, incluso brillaba y paresia nuevo, era lindo me hubiera gustado usarlo otro dia y en otro momento distinto a este, pero no, tenia que usarlo en la velacion de mi madre. Yo toda la tarde estuve en un rincón viendo como llegaban amigos de mi madre y de mi padre, en ocasiones escuchaba como ellos decían que mi padre era un asesino que él la había asesinado, pero eso no era verdad papá amaba mucho a mama, el la amaba tanto que no había nada malo en su relación, o por lo menos yo no lo sentía de esa manera, era absurdo todo lo que decían de mi papá, no podía creer que hubiera tanta maldad, en esas personas que juraron que serían sus amigos, o que él apoyaba cuando pasaban por momentos difíciles. Mi papá siempre se preocupaba por los demás, sin importar lo difícil que fuera la situación que pasara la gente, él lo apoyaba, y les brindaba consejos y amistad, siempre buscaban una solución juntos. Aunque por otro lado estaba que mis familiares discutían con quien me he de quedar quien iba a cuidar a la huérfana. Unos de mis tíos decían, que no cuidan a la hija de una asesino, que eso les traería muy mala fama, vaya deje de ser la princesa para ser la hija del asesino. Mi abuelo se ofreció pero varios de mis tíos se opusieron argumentando que él ya era mayor para cuidar de una niña, a mi no me importaba quedarme con él, solo con que no se decidieron en mandarme con los aterradores tíos que tengo todo estaba bien para mi. Camine a el ataud de mami. -Mami, ¿por qué me abandonaste? ¿No me puedes llevar contigo?-- pregunte mientras miraba el ataúd de mamá, y lloraba sin parar. Sentí que alguien me abrazó de nuevo y era el – llora todo lo que tengas que llorar, no te preocupes por nada, mas, ahorita te dolera, pero con el tiempo dejara de hacerlo, con la misma intensidad, solo recuerda que ella te amaba y no le hubiera gustado verte sufrir mucho por ella. –Me quiero ir con ella- dije mientras lloraba con gran fuerza entre los brazos de mi primo. Por más que trataba de retener mis lágrimas ya era imposible, y no las iba a poder detener así que no luche contra ese dolor ese sufrimiento que estaba en mi alma. –Ella no te dejará siempre estará en tu corazón– dijo él mientras trataba de secar mis lágrimas. El suele ser muy maduro en ocasiones. –Sabes creo que te quedaras a vivir con nosotros, así que yo cuidare de ti, creceremos juntos, así que no te preocupes yo me encargare de hacerte sonreír siempre. –¿Lo prometes?-- pregunte tratando de fingir una sonrisa mientras él continuaba tratando de secar mis lágrimas. –Si promesa del mejor primo que tienes– el era tan diferente a sus padres, el era lindo, feliz no como ellos que solo daban miedo con tan solo verlos a los ojos, sientes que eran sacados de una película de terror con un aura fría y devastadora, que podría destruir todo a su paso, las cosas no han cambiado mucho aun tienen el mismo aura pero ya no produce tanto miedo como solían hacerlo en mi infancia. Pero las promesas se las lleva el viento, esas promesas que se hacen en la inocencia de dos niños, esos niños dulce que fuimos hace años. y a pesar de que luchábamos para que las cosas fueran agradables no lo eran más, o por lo menos yo si luche.
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