"¿Alguna vez has experimentado el sentimiento de perder a la persona que más amaste en este mundo? Si es así ¿Cuál fue ese sentimiento? ¿Odio o tristeza? ¿Desesperación, tal vez? "
León leía el libro mientras hacía ejercicio. Su celular sonó y dejó de hacer lo que hacía para contestar.
Vio la pantalla y la persona que llamaba era su hermano así que rápidamente tomo la llamada.
—¿Qué sucede Antony?— preguntó el hombre. —¿Por qué llamas así de repente?
—León— la persona que hablo del otro lado del teléfono fue Bethany.
León mostró sorpresa, ¿Qué hacia esa mujer con el celular de su hermano? —¿Qué quieres?
—Necesito que vuelvas aquí en calidad de urgencia.
—¿Qué sucede? No tengo tiempo de volver a ese lugar.
—Tu hija está grave en el hospital y eres el único que puede ayudarla.
—¿Qué has dicho?— su rostro se sorteó tendió aún más.
—¿Eres idiota? Si no vienes aquí tu hija morirá, así que apresúrate y ven.
—Espera...
No pudo saber más porque la llamada ya había concluido.
El sentimiento de angustia se apoderó, sin pensarlo dos veces tomo las llaves de su auto y salió apresurado de su apartamento, cerró y bajó hasta la planta baja.
Tomo su celular y antes de subir a su auto llamo a su asistente —Muy Buenos días, Sr. Johnson— habló el Omega.
—Tengo que salir de urgencia a la cede central— encendió el auto y comenzó a manejar —Necesito que compres un boleto de avión y que te encargues de todo mientras vuelvo.
—Si, usted puede ir sin preocupaciones, yo me encargaré de todo aquí— hablo mientras tecleaba en la computadora, buscando el vuelo más próximo hacia Estados Unidos, una vez lo encontró compro el boleto —Listo, señor. El boleto ya está comprado— se acomodó en su silla —Que tenga un buen viaje y buena suerte.
—Gracias, Eliot— dicho eso colgó la llamada y siguió su camino hacia el aeropuerto.
Una vez estando ahí abordó el avión y voló hasta la cede. Llego hasta la presencia de su hermano y una vez estando ahí Antony le dio la ubicación del hospital en el que su hija se encontraba.
Decidió en ocultar su identidad, no quería encontrarse con Benjamin y que él lo reconociera, aún no estaba listo para verlo a la cara después de haberlo usado y engañado.
Al llegar al hospital se dirigió al banco de sangre para donar la suya.
—Hola, quisiera donar mi sangre— habló el alfa parándose frente al escritorio.
—Si— la enfermera recepcionista dejó de hacer lo que hacía y lo miro —¿Cual es su tipo de sangre?.
—AB- — respondió el hombre.
—¿Es para la pequeña que ingresaron esta mañana?— preguntó poniéndose de pie —¿Es usted su padre?— volvió a preguntar, pero esta vez comenzando a caminar —Sígame, por favor.
León la siguió por detrás —No, yo no soy su padre— hablo él.
—Ya veo— susurró —Le haré algunas pruebas, así determinaré si está en condiciones de donar, ¿Esta bien?— preguntó.
—Si— León asintió.
Al terminar las pruebas la enfermera determinó que León podía donar, así que lo llevó hasta la mesa en donde se encontraba el equipo necesario para la extracción de la sangre —Siéntese ahí— señaló el lugar y ella se sentó del otro lado, tomo la banda elástica para aplicar presión. León asintió y se sentó —Ahora deme su mano.
León estiró su mano con un poco de miedo, le aterraban las agujas, así que le fue difícil tomar la deducción, pero haría todo por el bien de su hija —Solo hágalo rápido.
La enfermera puso la banda en su brazo y después tomo la aguja, León cerró los ojos para impedir ver la aguja entrar a su vena.
La sangre comenzó a salir, llenando el tubo que estaba conectado a la aguja. Una vez se llenó puso la sangre en el frasco hermético y la marcó con el tipo de sangre. Saco la sangre necesitaría y al finalizar retiro la banda elástica y también retiro la aguja del brazo, tomo una gaza y la puso sobre el orificio para evitar el sangrado.
—Listo— habló la enfermera y se puso de pie regreso al escritorio, sacó un certificado y se lo entregó —Ahora vamos por un refrigerio para que recupere líquidos— camino hasta alejarse.
—¿Para que es este certificado?— preguntó León.
—Es para que usted pueda ordenar que se elimine su sangre si cree que no está en condiciones de ser usada.
—Ya veo— dijo y continuó caminado.
—Ahora te daré unas recomendaciones— hablo la mujer beta —tienes que evitar cargar cosas con tu brazo, así evitarás tener hematomas. No tomes alcohol, No fumes, bebe abundantes líquidos, eso con el fin de recuperar más rápido tu sangre. Y por último, su tienes algún síntoma como fiebre, vomito o diarrea, comunícate al centro clínico y ellos te darán atención.
—Gracias por los tips— habló el alfa.
Después de que le entregaron su refrigerio se dispuso a marchar, pero se encontró con Bethany en el camino.
—Oye— La mujer lo detuvo.
El alfa se detuvo y se giró —¿Ahora que sucede?
—Solo quería agradecerte por haber venido.
—Es mi hija al final de cuentas— la miro molesto —tenia que hacerlo.
—Beth— habló Benjamin detrás de León —Estaba buscándote por todos lados— camino hasta donde ella se encontraba —los médicos dijeron que alguien compatible a mi hija donó su sangre— una enorme sonrisa se formó en sus labios.
—Esa es una buena noticia— habló la alfa.
—Si que lo es— miro a León, mismo que llevaba puesta una gorra, unos lentes oscuros y un cubrebocas para evitar ser reconocido por el Omega —¿Quien es el?— miro a Bethany.
—El es un viejo conocido— hablo en tono nervioso —Un ex compañero de la universidad, casualmente su hijo también está aquí y nos encontramos mientras me dirigía al comedor.
—León Johnson— habló el alfa.
—Benjamin Black— el Omega se presentó y estiró su mano para estrecharla con la de León, pero él no correspondió el saludo.
—El es un poco reservado— hablo Bethany —No le gusta el contacto físico.
—Bueno— Benjamín miró a Bethany —Vamos con el médico— dijo y se giró para seguido caminar.
—Adiós, León— la alfa se despidió y caminó detrás de Benjamin.
Al llegar con el médico a recontaron el estado de la niña.
—Ella ya se encuentra estable, debe agradecerle a su padre cuando lo vea— habló el médico —de no ser por su sangre no habría mejorado.
—¿A que se refiere?— preguntó Benjamin extrañado —¿Cómo que a su padre?
—Si— el médico lo miró confundido —me refiero al padre de la niña.
—No entiendo, su padre murió antes de que ella naciera.
—Bueno, el análisis que hicimos reveló que el ADN de la niña u el donador es del 99% de compatibilidad, es decir, que son padre e hija.