El almuerzo transcurrió en silencio, al menos yo no escuchaba a nadie hablar, estaba sumida en mis pensamientos, en mis ganas de darle una bofetada pero con el puño cerrado cargado de ira y desilución. Le dije a mi madre que saldría un rato hasta el parque si me daban permiso. Claro me dijo notando algo de intanquilidad y dolor en mí, pero no dijo nada prefirió no hablar. Iba a ir hasta su casa y dejarle el reloj que me había dado de regalo frente a su puerta, si se rompía o robaban mientras él no estaba no me importaba, no quería verlo más ni tener nada que me lo recuerde cada minuto y cada segundo. Salí caminando sola con mis fantasmas en la cabeza que me decían una y otra vez "Estúpida , creíste que habías encontrado el amor, creíste que sería diferente y curaría tus heridas, pues toma

