Capítulo 3 Gracias

2501 Palabras
A pasado mucho tiempo desde el ultimo capitulo, ya no sabía si seguir o no con esto, hasta que llego este día ¿te doy una pista? Hoy me diste algo que me hizo la persona más feliz del mundo. Este mes me han pasado muchas cosas malas ando algo estresado, triste, es que no te lo dije pero siento que todos dependen de mí, que si por algún motivo fallo todo se vendrá abajo conmigo, siento como si todos esperaran que hiciera todo bien y si fallara... No sé qué piensas, pero siento que si hago algo mal todos me culparan me trataran mal no sé cómo describirlo pero siento que solo me buscan porque me necesitan.  Todo comenzó porque mi familia tomo la decisión de empezar a buscar formas de irse del país, había que buscar pasaportes, dinero, lugar al que llegar, investigar a que país ir, todo por culpa de esta maldita situación que puso todo de cabeza en el país, ya muchas familias han tomado esta decisión, mi hermano Peter decía que era lo mejor que se podía hacer. Me encomendaron varias cosas entre sacar papeles, la universidad, la situación del país empeorando y mis sentimientos cada vez más descontrolados no soportaba más esto, maldigo este mundo fuera de control. Desde que empezó todo esta situación la mayoría de mis amigos se han ido del país, por culpa de todo esto pase varios días solo. Empecé actuar más serio, más tenso, era como si todo me molestara, quería actuar como si todo estuviera bien, quería intentar cambiar ser más como tu pero la situación me supera y es mi principal naturaleza pensar siempre lo peor. El 15 de Julio me di cuenta que todo debía cambiar, a pesar de todo debía ser feliz por ti, te preocupabas mucho por mi estado actual, ese día estaba muy cansado solo podía pensar en llegar a mi casa a dormir. Me fui…Sin decirte nada… Un día hicimos la promesa de que cada vez que nos despidiéramos nos abrazaríamos y ese día rompí esa promesa. Solo me dijiste que pensabas que esa promesa ya no importaba, que ya no quería más abrazos o que esa costumbre se había terminado. Yo siempre voy a querer un abrazo de despedida y siempre espero darte dos al día o tal vez tres, aunque a veces quiero cinco, ojala fueran siete, si me lo preguntas por mi pasaría todo el día en tus brazos. Pero después de todo intente cambiar por mi cuenta, no te conté nada, ya no importaba ya estaba animado y tu mereces mi mejor lado no solo las quejas. Hoy desperté, me arregle, salí rápido y todo iba perfecto llegaría a la universidad súper temprano solo que un mensaje arruino mi felicidad. Rápidamente vi mi teléfono y hay estaba la causa del día más feliz de mi vida hasta ahora, un mensaje de mi mamá que decía: -- ¡Se te quedo el almuerzo hijo! -- ¡j***r! No pude evitar maldecir ese momento. Después del odio inicial porque siempre todo sale mal me prometí a mí mismo actuar feliz, para que tú me vieras feliz, solo había un inconveniente pequeño casi siempre almorzábamos juntos… Llegue a la universidad ideando una excusa para evitar el almuerzo, aunque finalmente decidí ser sincero pero alegre… Al verte en el salón de clases quede hipnotizado por tu sutil belleza, desde ese instante mis preocupaciones se habían ido, era “Imposible” arruinar esa sonrisa que siempre hacías con tus labios. -- ¡¡¡Hola Juanchi!!! Me saludaste con un gran abrazo como siempre. -- Hola Solancita Juro que te lo iba a decir de inmediato pero me distraje. Llego la profesora y empezó a repartir los resultados del último examen, el cual yo esperaba una mala nota pues no he tenido tiempo de estudiar últimamente. Al ver mi examen me sorprendí, pues tenía mejor nota que tú, ambas eran las mejores notas de todo el salón, me emocione te abrace diciendo: -- ¡Si, esperaba algo peor! -- ¡No puedo creer que me ganes sin estudiar! Al decir eso tus cachetes se hicieron bolita eran bastante grandes y te veías graciosa cuando hacías esas caras. -- Oh Juanchi es bueno verte feliz otra vez. ^^ -- ¡Siii ya no estaré triste otra vez! -- Ósea…Ya… ¿todo está bien? Cuando escuche esa pregunte recordé que tenía que arruinar este feliz momento o alteraría las leyes de la física al no causar un desastre. -- Siii solo se me olvido el almuerzo pero comprare algo más tarde y listo. -- ¿Qué? ¿Es enserio? Rápidamente revisaste mi bolso sin esperar mi aprobación y al darte cuenta que estaba siendo sincero pusiste esa carita de preocupada que tanto odio ver… -- Tranquila no pongas esa cara…Yo…Tengo dinero comprare algo y listo. -- Pero todo es muy costoso gastaras demasiado. En ese momento solo podía pensar en lo mucho que odio la economía de este país… -- Solan yo lo resuelvo y de igual tengo que hacerle un favor a Peter en la salida así que comeré fuera todo estará bien. -- Ok ^^ Cuando note que tu expresión cambio de preocupada a violadora del bosque pensé eso fue rápido… Demasiado para mi gusto. Termino la clase. -- ¿Iras a almorzar a tu casa? Te pregunte por que había notado que tampoco traías almuerzo. -- eh no sé, ¿Por qué? -- Es que iré a hacerle el favor a Peter y quería que me acompañaras en el viaje en bus. -- ¡Claro vamos a la parada! Me alegro saber que me acompañarías, aunque mi emoción disminuyo al ver que nos acompañaba Justin, uno de tus pretendientes, el que más capta tu atención por lo visto. Llegamos a la parada sin decir nada, al llegar el bus me abrazaste y te despediste… Cuando estaba en el salón de clases desee profundamente que ese viaje fuera largo para hablar contigo sobre lo que me habías hecho cambiar, ahora el viaje se hizo el doble o quizás el triple de largo, estaba solo, lo único que hice en él fue ver por la ventana sin decir nada, sintiendo una leve percepción de lo que me rodeaba. Recordé esa despedida unas 10 veces antes de darme cuenta que ya estaba cerca de mi destino, en mi mente sentí como si hubieran pasado siglos en vez de minutos, me perdí en la eternidad de mis pensamientos y aun así seguía recordando ese: -- Adiós Juanchi decidí quedarme, mejor comprare algo aquí y comeré con los demás.  Ese abrazo no fue un leve sentimiento de paz como acostumbraba ser, fue más una amarga sensación de vacío. -- Chaito Solancita… Quizás dije eso, pero en el fondo pensaba ven conmigo por favor, no te vayas con el… Mientras iniciaba el leve movimiento del autobús veía como te alejabas lentamente, pensaba por que no mejor dejo de acercarme a ella quizás hasta le haga un favor, nunca te lo he dicho pero en el fondo me siento como una molestia para todos en ciertos momentos y ni siquiera tú estás libre de esos oscuros pensamientos en mi mente. Llegue a las oficinas donde debía entregar unos papeles para comenzar el lento proceso de pedir un pasaporte, a pesar de mi presencia apurada en esas circunstancias el pasaporte no era para mí, era para mi hermano Peter, el cual en estos momento representa la única esperanza de mi familia de abandonar este asqueroso país. Llego un mensaje a mi teléfono. -- Juanchi ¿sigues en las oficinas? O.o Un mensaje tuyo era lo que menos esperaba en un momento así y aunque me avergüence admitirlo solo pensé ¿por qué le interesa? No debería estar divirtiéndose… -- Solancita si sigo aquí hay 9 personas al frente de mí, pero tanto las personas de la tercera edad como las mujeres embarazadas tienen prioridad y como pasan primero, esta fila no avanza. -- Oh que mal, espero que te dé tiempo de volver ^^ -- Tranquila si se hace tarde volveré a la universidad y resolveré esto en otro momento. -- Me avisas cuando salgas de las oficinas. Con ese simple mensaje me dejaste más que confundido y el siguiente puso todos mis pensamientos de cabeza. -- Así podremos encontrarnos. ¿No estaba en la universidad almorzando? Y ¿para qué quiere venir a verme?. -- ¿Ok? Gracias a mi estado mental, esa era la mejor respuesta que podía redactar en ese momento, la cual describía a la perfección como me sentía. Afortunadamente todo fue más rápido de lo que pensé, Salí con tiempo de sobra para encontrarme contigo, ir a la universidad y comprar un almuerzo. Rápidamente te avise… --Ya salí. Tan simple, que estúpido soy debí poner algo como por fin salí ya estoy ansioso por verte. -- Ok, espérame, ya casi salgo. -- ¿Ok? Espere por varios minutos, la intriga de no saber o entender nada de lo que estaba pasando consumía mi escasa paciencia. -- ¿Por dónde vienes? Pregunte, ya había perdido la poca paciencia que tenía. -- ¿Dónde estás? Preguntaste como si yo fuera el culpable de esa larga espera. -- Yo pregunte primero. -- Responde Boludo ¬¬ Ganaste esta batalla, pero no ganaras la guerra. -- Estoy afuera de las oficinas. -- ¿Qué haces ahí?, ven al Malaver. -- Nunca me dijiste que fuera al Malaver. -- Ya muévete ¬¬ Creo que también ganaste la guerra… Fui casi corriendo al Malaver, un centro comercial que quedaba al frente de la parada del autobús que llegaba justo a la universidad, por alguna razón imaginaba que estarías esperándome, fue una sorpresa darme cuenta de que yo iba a esperar otra vez. Tenía una pequeña chupeta, de esas que te gustan, era de color rojo y tenía la forma de un corazón, antes las vendían en la universidad pero cuando la situación del país empeoro dejaron de hacerlo, conseguí una para que fueras la envidia de todas las chicas de la universidad. Por cada minuto que esperaba, me ponía más impaciente y más nervioso. Pensé en arrodillarme para darte la chupeta como si te pidiera matrimonio, suelo pensar tonterías cuando no tengo nada bueno que hacer. Cuando por fin te vi no pude evitar sonreír, tu piel blanca se notaba en la lejanía, tus cejas perfectas, tus grandes cachetes y tu hermoso cabello castaño resaltaba entre la multitud de personas que transcurrían por la calle. Yo me distraje admirando tu tierna belleza que se hacía notar a pesar de llevar el uniforme de la universidad, unos jean acompañados por una chemise blanca con el cuello azul y finalmente todo eso cubierto por una chaqueta con un color rosado muy delicado. -- ¡Juanchi! El mejor abrazo del día, ¿era real? me preguntaba eso, ya que la última vez que te vi estabas regresando a la universidad con el plan de quedarte a almorzar. -- ¡Solange!, ¿qué haces aquí? -- Te traje una sorpresa Jejeje ¡te hice panquecas para que almuerces! *-* -- eeehhh… ¿Enserio? No me rompas el corazón con una broma así. -- Si es enserio, fui a mi casa a almorzar y puse un video en el teléfono de cómo hacer panquecas, son las primeras que hago así que espero que te gusten… -- Solan… Mi voz sonó tan suave, que se perdió en el viento…Aun así volteaste a verme con esa eterna sonrisa. Puse mis manos como si fueran una cajita de un anillo, pero no me arrodille, me dio penita… Abrir mis manos y te dije: -- ¿Te casas conmigo? Era solo una broma… O eso pensé para auto convencerme a mí mismo. -- Ooowww… ¡Una chupeta! Gracias Juanchi… *¬* Esa cara de felicidad cambio mi día. Empezó a llover… Siempre que estamos solos llueve… Aun íbamos en el bus para la universidad y decidí distraerte del agresivo ambiente -- ¿De verdad me hiciste panquecas? -- Siiiii ¡Toma! Sacaste de tu bolso una cajita plástica casi transparente, no veía bien que había dentro pero era suficiente. El Sol no brilla, las aves no cantan, las nubes lloran, pero nada de eso importa porque estoy contigo. Llegamos a la universidad y tuvimos que correr hasta el edificio para resguardarnos de la lluvia, a pesar de todo estábamos riendo como si fuera lo más divertido que habíamos hecho en nuestras vidas. Al llegar al edificio nos sentamos afuera del salón de clases para que yo pudiera comer, abrí la cajita y hay estaban… Tres perfectas panquecas con queso, aunque estaban un poco revueltas por todo lo que corrimos. -- Lo siento… Juraría que estaban en orden cuando las guarde.  Como si eso me importara. Probé una, no sé si era el hambre, el cansancio o si ya me había vuelto loco pero tenían un sabor idéntico al pastel, era un sabor cautivador, bastante dulce que recordaba a todos los pasteles de cumpleaños que había probado en mi vida y a la emoción que tenía al probar cada uno de ellos. -- ¿Te gustan? -- ¡Me encantan!, saben a pastel ¿cómo lo hiciste? Hay estaba yo desbordando felicidad. -- Pues batí por separadas las yemas y las claras antes de agregarlas a la mezcla…Busque un video y todo de cómo hacer panquecas, es que estaba muy nerviosa es tu comida favorita, es como cocinarle a un crítico de cocina y yo no puedo con tanta presión :’( -- Yo casi ni cocino, no soy un crítico. -- ¡De igual! ¿Sabes cuantas panquecas haz probado en tu vida? Y lo exigente que eres con la comida :( -- Son las mejores panquecas que he probado en mi vida. -- Jejeje que exagerado, tenías que ver a mi mamá le conté y me dijo puedes llevarle lo que sobro del almuerzo… Y yo ¡no tienen que ser panquecas! >:( -- Jejejeje Gracias… Lo dije tan levemente, la verdad debí decirte algo mejor, de verdad hiciste algo increíble que nunca hubiera podido imaginar. -- De nada Juanchi. -- Oye, ¿qué paso? La última vez que te vi estabas de regreso aquí. -- Jeje espere a que te fueras, di una vueltita y me fui a mi casa ;) -- Hiciste todo eso por mí. Justo en ese momento llego la profesora, justo en ese momento debimos entrar a clases y justo en ese momento mágicamente termino la lluvia, como si el cielo decidiera que ya no estábamos solos. El resto del día fue normal, vimos clases, regresamos a nuestros hogares, tuve que contarle a mi mamá lo que hiciste. Y al final estaba acostado en el lugar más oscuro del mundo, siendo la persona más feliz del mundo, no sé cómo agradecértelo, no sé cómo expresar lo mucho que significo para mí que hicieras eso. Me hiciste la persona más feliz del mundo… Gracias… 19 de Julio del 2017
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