Oliver se sentía muy bien al ver cómo después de una hora se terminó su vaso de whisky ingiriendo todo el veneno dentro de su ser. En sus cuentas tenía tres horas, para empezar a hacer efecto con convulsiones teniendo al final un paro cardiorrespiratorio abandonando la vida real para quedarse con todo. Salieron de la oficina principal hacia el burdel camuflado en un bar de show observando cómo se estaba llenando lentamente, al mismo tiempo que había enviado a un trabajador suyo a la habitación donde se encontraba Emma para amarrarla de las manos a la cabecera de la cama y colocar una cinta en su boca para que no hablara. Oliver observaba mientras Alejandra y las demás bailarinas presentes hacían sus movimientos, otras atendían con amor a sus clientes y finalmente unas sirven el trago. Al

