Los sonidos incesantes de la multitud siempre fue algo que me gusto, el bullicio de la gente pero mirarlos a la distancia me hacían sentir menos sola, ahora no puedo creer que eso es lo que realmente está ocurriendo, soledad. Estamos enfrascados en seguir las estrictas directrices de un mundo gobernado por el hombre que no mira más allá de su propia nariz, en un mundo gobernado en quien tiene más y quien tiene menos. Un mundo que ha estado dañado desde hace miles de años. Esclavos, torturas, difamaciones, violaciones. Tantas cosas que han pasado a la largo de los años y también como han girado el rostro para evitar que la culpa pese. ¿Cuántas veces no se violo a la misma mujer en las guerras? ¿Cuántas veces no mataron a un padre de familia por defender a su hija? ¿Cuántas veces el mundo

