Niklas gruñó y agitó la mano sobre su cuerpo. —Esto no se compartirá. Me paré a su lado, con los brazos cruzados. No tuve que compartir mis sentimientos sobre el tema. Podía sentir lo posesivo que era. Ella negó rotundamente con la cabeza; sus rizos rojos se desparramaron por la cama. —No me compartiréis, es solo que… —Me miró y se mordió el labio—. Sé cómo se va a hacer esto. No podré ver a Sam detrás de mí. —Me sentirás —le juré. Me enterraría en lo más profundo de su interior. Ella soltó una carcajada y se puso de rodillas. —Estoy segura. Pero no veré tu cara, y tú no podrás ver la mía muy bien. Quiero, bueno…, no quiero perderme nada de eso. Ahora. Por favor. Niklas estaba tan afectado como yo. Como hombre principal, era su decisión, pero podía sentir, al igual que yo, que esto
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