Abrió los ojos y, sin aliento, Azrael se levantó rápidamente. Respirando pesadamente, su corazón latía como miles de cañones disparando. Su reloj rugió, advirtiéndole que era hora de despertarse. Había tenido una pesadilla Una horrible pesadilla. Azrael soñó que Isabell entraba en su habitación y hacia cosas profanas, inmorales e innombrables. Su línea de pensamiento fue perturbada por un sonido de golpe en su puerta, que en verdad era más un golpeteo que un golpe. “¿Señor Azrael? ¿Estás bien? Escuchamos ruidos extraños desde tu habitación.” Oyó la voz familiar de un hombre. Maldiciéndose, ¿por qué necesitaba poner la alarma tan fuerte? “¡No hay problema! ¡Espera un momento!” En poco tiempo, Azrael equipo rápidamente su armadura de cuero n***o con seudo-laminas metálicas, coloco su

