The Castle Master

2877 Palabras
Aunque aparentemente Keil se mostró amigable ¿los otros habitantes del castillo serian iguales?   Mientras pensaba en la manera de resolver sus dudas, fijo directamente su mirada en Keil.   Ella tenía una leve sonrisa en el rostro. Podría ser descrita como hermosa pero también daba un aire de ser una sonrisa de preocupación que aparentemente escondía algo, lo que le dio un mal presentimiento.   ¿Era la lealtad de los habitantes del castillo inmutable?   Si su lealtad pudiera ser quebrantada, entonces ¿qué podría hacer para no perderla?   ¿Darles recompensas? En teoría había una tesorería en el castillo. Pero no estaba seguro de que había en ese lugar, ni si eso sería suficiente para garantizar su lealtad.   Entonces recordó algo fundamental que funcionaba en su mundo.   El poder. Si él tiene el poder, entonces tiene el poder de estar por encima de todos, el poder para dominarlos a todos, el poder para destruirlos a todos.   Extendió su mano hacia el bastón y como si existiera una conexión, este se movió hacia su mano.   Las ocho gemas incrustadas en el Báculo brillaron levemente, como si pidieran permiso a su amo para usar su gran poder.   “No”   Ante el pensamiento anterior, él negó con su cabeza.   Él conocía lo que esa clase de poder podía causar, su país cayó en la ruina porque las personas equivocadas obtuvieron el poder absoluto.   El poder absoluto, corrompe absolutamente.   Si él era Zark, entonces una de sus prioridades era usar su poder de manera correcta; lo menos que quería era ser un dictador despiadado.   Soltando el Bastón, éste simplemente se alejó lentamente unos pocos metros de él como si estuviera haciendo un amargo berrinche.   Regresando a lo que debía hacer; mientras actuase como un líder justo, debería ser improbable que otros actúen de manera hostil hacia él. No importa si se trata de un humano o de un animal, mientras no muestres tus debilidades, el enemigo no mostrará agresiones directas.   Sintió como si sus hombros se liberaran de un gran peso, por lo cual enfoco su miró a la única persona que se encontraba con él.   Debía hacer algo, aunque el silencio era perfecto para pensar, tener a una chica con la mirada fija en su persona era sumamente incómodo.   “Keil…”   Una respuesta llego inmediatamente “¿diga mi lord?”   Levantándose del trono, y sosteniendo el Báculo con una mano dijo “Acércate.”   “Como desee.”   Respondiendo con una sonrisa, Keil se acercó. Antes de darse cuenta, ella estaba tan cerca como para abrasarlo.   “Que olor tan agradable… ¡¿qué demonios estoy pensando?!” Fue lo primero que pensó al tener a la bella Keil tan cerca.   Ese pensamiento fue instantáneamente ignorado en el momento que lo pensó, éste no era el momento para fantasear con cosas obscenas.   Pero quizás… ¿Qué tal probar los límites de su autoridad sobre Keil?   Era algo importante, obviamente no había segundas intenciones o algún tipo de plan maquiavélico pensado enrevesadamente solo para tocar a una chica. Aunque muy en el fondo, Zark sabía que eran meras escusas   “Voy a tocarte.”   “Si mi Lord, toque todo lo que usted quiera y donde usted quiera.”   Ignorando por completo esa última frase, levantó su mano y tocó la mano de Keil. Aunque algunas palabras flotaron en su mente ‘Ah que delgada’, ‘Ah que suavidad’, ‘Ah que belleza’… y algunas otras ideas no actas para todo público aparecieron en su cabeza, todos los deseos masculinos fueron completamente ignorados ya que sólo quería sentir su pulso.   Latía… El latir de un corazón. Si fuera un ser biológico, esto se debería dar como normal.   ¿Por qué el corazónde Zark no latía?   Soltándola, miró su propia mano y vio su piel pálida. Sin perder la esperanza, busco su pulso, obviamente no había latido cardiaco.   ¿Se debía a que Zark era un muerto viviente, un Fey o un Ajeno?   No estaba seguro, pero muy probablemente sería la primera. Por supuesto, ser un muerto viviente significaba estar en su mayor parte muerto, tenía sentido no tener pulso cardiaco.   Alejándose un poco, miró a Keil.   Vio que ella tenía los ojos húmedos. Con la cara sonrojada.   Ver la apariencia de Keil lo aturdió.   Se sentía incómodo ante la extraña expresión de Keil, no sabía qué era lo siguiente que debía hacer.   Ella era simplemente demasiado perfecta para ser real, aunque ya había comprobado su tacto, debía estar completamente seguro de que ella era leal de Zark… si, definitivamente sus acción no tenían doble sentido, todo era por un bien mayor.   “Keil... Puedo... ¡¿Puedo tocarte?!”   “¿Huh?”   La atmosfera se congeló instantáneamente.   Keil abrió los ojos por la sorpresa.   Incluso él sintió vergüenza. Aunque no había forma de evitarlo, él tampoco entendía por qué estaba diciendo esto. Realmente, preguntarle a alguien una cosa así en un tono de voz alto, era verdaderamente vulgar.   Pero no pudiendo pensar en otra cosa, tenía que hacerlo. Convencido, mentalmente se estabilizó y con la dignidad de un gobernante dijo.   “No debería importar, ¿cierto?”   No se sentía digno en lo más mínimo.   “Por supuesto, mi lord. Por favor toque donde usted quiera.”   Keil Acerco peligrosamente su rostro… su delicado, terso y hermoso rostro. Solo siendo separado por centímetros del suyo propio.   En un intento de desviar su mirada, bajo sus ojos, pero se encontró que los pechos de Keil, sus bien formados y equilibrados picos gemelos. Estaba en contacto directo con su cuerpo.   Si no estuviera en una situación tan extraña, se habría desmayado.   Apartándola ligeramente, decidió tocar el rostro de Keil.   Extendió la mano y lentamente avanzo. Había una anormal cantidad de tensión en el ambienta.   Incapaz de hacerlo, miró directamente a Keil, se dio cuenta de que sus ojos brillaban y tenía una ligera sonrisa de felicidad en su rostro, parecía decir mentalmente “¡Vamos, hazme tuya!”.   Dudando si era por emoción o por la vergüenza, su mano temblaba bajo la presión, pero se decidió y extendió la mano.   Lo primero que noto, fue la calidez al tacto que producía un ser vivo, seguido de lo tersa de su piel, no tenía ninguna arruga o imperfección y aunque era firme, también era suave.   Continuo su movimiento hacia su cabello, era tan liso y ligero que su mano se deslizo sin ningún problema y su peculiar tono plateado le confería una agradable belleza exótica.   “Unn... Anh…”   En el momento que Keil dejó escapar unos dulces gemidos, detuvo su experimento.   Teniendo en cuenta todo lo que sabía, a Zark se le habían ocurrido dos posibles explicaciones para ésta situación.   Debido a sus acciones lo pueden considerar como un pervertido, pero en un intento de conservas su dignidad, supo que debía disculparse por su comportamiento inapropiado.   “Discúlpame, Keil.”   “woo ah...”   Keil respiraba difícilmente y tenía la cara enrojecida, con tanta intensidad que su cuerpo irradiaba calor.   Tímidamente ella hablo “Mi lord, si es su deseo puede continuar, no tengo ningún problema en darle a usted mi primera vez; y si lo hacemos en este lugar, sería un sueño hecho realidad.”   Luego de que Keil se dejara llevar y propusiera algo como eso, fue incapaz de suprimir un grito de sorpresa.   “...¿Cómo...?”   Su mente de pronto se puso en blanco, y le impidió descifrar el significado de aquella declaración.   “¿Primera vez? ¿Acaso se refiere a…?”   “¿Puedo preguntar que debería hacer con mi ropa?”   Su cerebro finalmente entendió las palabras de Keil.   ¡SI ESTA HABLANDO DE ESO!   “¿Debería desvestirme yo misma? Si me quedo vestida... la ropa podría ensuciarse…”   Al darse cuenta de las intenciones exactas de Keil, su corazón vacilo.   El sentía atracción por las chicas, y si una de la escala de belleza de Keil hiciera esa propuesta, el no dudaría en aceptar. Pero su situación actual ameritaba enfocarse en sus prioridades.   “Es suficiente” Su voz resonó en la sala del trono.   “¿Huh? Sí, mi señor.”   “Ahora... Ahora no es el momento para ese tipo de cosas.”   Quería dispararse o quizás ahorcarse nuevamente, estaba servida en bandeja de plata y él la rechazo, se sentía como un ser repugnante por no haber aprovechado el momento… pero él lo sabía, había otras cosas que tenía que probar primero.   “Dejando de lado eso... Tengo otro pedido que hacerte.”   “No importa lo que sea, yo obedeceré en total sumisión.”   “Aahh… Siii… sumisión” esa ultima palabra razono en su mente varias veces, como un eco que no terminaba, en un intento de despejar su mento, agito su cabeza y cambio radicalmente el tema. “Necesito que me guíes hacia el Anfiteatro usando el método más rápido.”   “Sus deseos son ordenes mi lord ¿no hay problema con usar uno de los cuartos de teletransportación?”   ♦ ♦ ♦   Zark, siguiendo a la propia Keil; caminando a través de la sala del Trono en dirección a la salida, llegó al frente de una gran puerta al otro lado de la sala.   Elevándose más de siete metros, esta magistral puerta doble estaba meticulosamente grabada con una Ángel en el panel derecho y un demonio en el panel izquierdo. El grabado era tan vívido que sintió que podrían saltar fuera de la puerta y comenzar a atacar.   Como si la puerta tuviera una especie de conciencia, esta se abrió lentamente de manera automática.   Dejando la sala del Trono atrás. Llegaron a una inmensa sala con forma de domo. Un gran cristal de cuatro colores incrustado en el techo emitía rayos de luz blanca. Había setenta y dos nichos en la pared, cada uno de estos tenía un soporte para una estatua, pero estaban vacíos lo cual le confería al lugar una apariencia de desolación.   Mientras avanzaban, se percató que más adelante habían algunas figuras humanoides esperando, parecían parte del personal de castillo.   El primer sirviente en llamar su atención fue un joven mayordomo de unos 25 o 27 años vestido elegantemente en su tradicional esmoquin n***o.   Su pelo era completamente azul marino, peinado hacia atrás lo cual le confería un estilo juvenil. Su espalda era fuerte como una espada de acero. Su rostro poseía una apariencia tranquila y solemne, que hacía que tuviera un aura gentil, pero sus ojos eran agudos como los de un lobo tras su presa.   Siguiendo detrás del mayordomo y flanqueando el pasillo, había cinco sirvientas y otros tres mayordomos, cada uno con un estilo característico.   La primera sirvienta no poseía un delantal en su uniforme, en cambio tenía un bello chalet n***o de manga larga con botones, alrededor de su cuello se encontraba una bufanda verde, su rostro era estoico y regido revelando una personalidad fría y calculadora.   El siguiente era un mayordomo cuyo uniforme era un esmoquin idéntico al del primer mayordomo, aquello que lo diferenciaba del primero era un cabello ligeramente desordenado y color rojo fuego, y en su rostro se posicionaba una sonrisa fresca que rebosaba de energía.   Luego prosiguió una sirvienta, pero más que una sirvienta, su apariencia era más similar a un bibliotecaria con ropa elegante, su vestimenta de sirvienta poseía una falda larga de corte lateral, su rostro era la perfecta representación de una bella profesora gentil, pero al mismo tiempo estricta, tenía el marco de unos anteojo, pero no poseían cristales, su cabello era n***o y caía plácidamente por su espalda hasta la altura de su cintura.   Prosiguió un mayordomo, y al igual que los anteriores, lo más destacable eran su color de caballero, el cual era rubio junto con su estilo, el cual era corto y peinado hacia atrás, sus ojos era dorados y su leve sonrisa liberaba una gran cantidad de auto confianza en sí mismo.   La siguiente fue una sirvienta, su rostro era la representación de la serenidad y la tranquilidad, sus ojos eran carmesí como la sangre recién derramada y poseía pupilas divididas como las de un felino; su piel era antinaturalmente pálida como la de un c*****r, su traje de sirvienta era una combinación del tradicional vestido de monja y ropa de sirvienta victoriana.   Seguido de la anterior sirvienta, se encontraba un mayordomo peculiar, vestía una camisa de manga larga color blanco y sobre esta se encontraba un chaleco de esmoquin sin mangas de un peculiar color rosa claro, su cabello era blanco como la nieva y para demostrar su naturaleza inhumana sobre su cabeza se encontraba un par de orejas similares a las de un zorro y en la parte baja de su espalda una esponjosa cola se movía levemente.   Si lo anterior fue peculiar, lo que prosiguió era exótico, lo siguiente fue una sirvienta que daba la apariencia de ser una especie de sirvienta caballero, dado que sus manos y pies estaban cubiertos con guanteletes y grebas de un metal que brillaba como la plata. Las placas que conformaban su armadura tenia temática de uniforme de sirvienta y llevaba un tocado blanco en lugar de casco.   El último era una figura complicada de describir, aunque vestía con uniforme de sirvienta, su baja estatura y rasgos andróginos hacían complicado identificar su género, a simple vista podría ser visto como un niño adorable con ropa del sexo opuesto, pero si era examinado detenidamente y debido a su aparente edad, era complicado identificar su género real, pero si lo anterior no fuera poco, sobre su cabeza y ocultas ligeramente por su gorro de sirvienta, se encontraban una lindas orejas de gato.   Mientras Zark era guiado por Keil en dirección al cuarto de teletransportación, el grupo de sirvientas y mayordomos repentinamente inclinaron la cabeza y dijeron al unísono.   “Buenos Días Lord Zark.”   Zark quedo perplejo, la acción fue inesperada y repentina, y aunque fue sorprendido, rápidamente calmo sus súbitas emociones.   Inseguro de cómo responder, simplemente dijo “Si… Igualmente.”   El grupo de mayordomos y sirvientas levantaron levemente la cabeza mostrando una expresión de confusión.   Ante las miradas, Zark enderezo su cuerpo y acelero el paso.   Luego de poco, una escalera gigante con una lujosa alfombra roja al medio apareció frente a él. Zark lentamente siguió el paso de Keil y bajo las escaleras.   Reprimiendo sus turbulentas emociones, Zark entró silenciosamente por un gran pasillo. Lo recibió un mundo de grandeza y esplendor que recordaba a un castillo gigante cubierto en mármol.   Colgando del alto techo, separados igualmente se podían ver varios candelabros que emitían un brillo suave y cálido. El lustroso piso del ancho corredor reflejaba la luz de los candelabros sobre él, brillando luminosamente como un mosaico de brillantes estrellas. Si las puertas a lo largo de los corredores se abrieran, los lujosos muebles dentro de los cuartos atraerían los ojos de muchos.   Zark simplemente se quedó anonadado por el hecho de que tan hermoso lugar pudiera existir.   Aunque lo podía ver con sus propios ojos, aun no estaba seguro si verdaderamente esto era real o simplemente un sueño.   Percatándose que Keil no detuvo su paso, endureció su determinación y decidió seguirla.   Los pasos de Zark hicieron eco en el pasillo, seguidos por el sonido de su Bastón al golpear con el suelo. Luego de voltear unas cuantas veces alrededor de las esquinas del ancho vestíbulo, Zark vio una mujer caminando hacia él y Keil en la distancia.   Ella tenía una exquisita cabellera color castaño que le llegaba a los hombros y su rostro poseía características bien definidas.   Vestía un atuendo de sirvienta, el cual incluía un delantal blanco sobre un vestido largo de color n***o, sobre su cabeza se encontraba un Katyusha, una especie de lazo con la función de amarrar el cabello, a la altura de sus hombros y bordado finamente en hila blanco poseía el numero romano “IX”. Tenía una altura de 160 centímetros aproximadamente. Su cuerpo era delgado, y el tamaño de pecho era modesto y conservador, casi podría decirse plano. En conjunto, con su estilo victoriano daba una impresión de virtud y elegancia.   Cuando estaban cerca el uno al otro, la sirvienta dio un paso al costado y se inclinó profundamente en una reverencia hacía Zark y Keil.   Keil simplemente la ignoro, no dignifico la reverencia con alguna respuesta.   En una situación como esta, Zark no sabía qué hacer, todo le pareció tan extraño y surrealista que fue incapaz de dar una respuesta apropiada.   Como respuesta, Zark únicamente levantó su mano y dijo un simple “buenos días.”   Al escuchar las palabras, la sirvienta levanto levemente su cabeza y miro con una expresión de sorpresa a Zark mientras pestañaba varias veces.   Zark solo mira la apariencia de la sirvienta, era asombroso lo elaborado de su uniforme. Especialmente, el exquisito bordado en el delantal era materia de admiración. El nivel de detalle en el atuendo iba más allá de lo normal.   Mientras se alejaba de la sorprendida sirvienta, Zark se percató de algo, su vista era excelente… no, más que excelente, aunque estaban separados, él igualmente era capaz de percibir cada minúsculo detalle. Esto lo inquieto.   Era simplemente preocupante ¿Qué estaba pasando?   Dejando a la sirvienta atrás, Zark siguió su camino.
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